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26. Festival: Próspera, de estreno y mucho más
01November
Festival Internacional de Ballet de La Habana

26. Festival: Próspera, de estreno y mucho más

En octubre, en el Caribe, no solamente aparecen los fuertes vientos atraídos por los huracanes. Precisamente en Cuba, cada dos años, el décimo mes es azotado por unas brisas que vienen de… la Danza. Este año soplarán nuevamente hasta el seis de noviembre atraídos por el 26to. Festival Internacional de Ballet de La Habana "Alicia Alonso".

El primer estreno mundial del encuentro, que desanda por cinco salas de cuatro teatros de la capital, vio la luz en el Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso". ¿Su título? Próspera, de la coreógrafa inglesa Cathy Marston, que resulta un homenaje a la prima ballerina Alicia Alonso. Inspirada en la obra de teatro La tempestad, de Shakespeare, y dentro de ella, en el personaje de Próspero –que la coreógrafa transformó en mujer en su ballet-, para “reconocer respetuosamente el liderazgo visionario de la propia Alicia”, barajó ideas en movimiento para encandilar la imaginación.

A telón abierto, con una mínima escenografía, sin cortinas como  dejando ver las “venas” del teatro en concordancia con lo interno de los personajes que sale a la superficie en su pieza, la coreógrafa juega con el tiempo, y pone a “bailar” ideas en cada uno de los personajes principales. Próspero, aquí terminado en a, simboliza un mago hacedor de todo lo que existe en ese sitio rodeado de mar, -porque la trama original de La tempestad, se desarrolla precisamente en una Isla-, algo que le dio pie para enfocar a Alicia, creadora de una magia alrededor del Ballet Nacional de Cuba y en torno a los bailarines, soñó la creadora. Los demás personajes conjugan conceptos: Ariel (inspiración), Calibán (el cuerpo y la tierra), Miranda –su hija- (el legado y su juventud), Fernando (quien apoyará el legado), el cuerpo de baile (las herramientas con que construye sus visiones)…

A partir de estas premisas aparece el ballet –que contó con los auspicios de British Friends del BNC-, en escena. No hay dudas, la preparación básica de los bailarines resulta un buen arranque  que permite especular en la creación coreográfica –se mezcla clásico y contemporáneo como un solo-, amén de la pasión que adereza, primero a la coreógrafa por Alicia/Cuba, y la de los bailarines, de la mano de ese magnetismo propio del grupo, inspirador e inspirado, sustentado por la técnica y una energía ilimitada que rompió barreras físicas y de pensamientos.

 

BNC 26 Festival GTH N.Reyes 29-10-18 (129).

 

Aplaudir la labor de altos quilates de la protagonista, la juvenil solista Daniela Gómez como Próspera, quien había mostrado ya su destreza y fuerza escénica en el pasado Festival en Cygne, de Daniel Proietto, y aquí dibujó baile y drama, como una consagrada. ¿Tendremos que esperar a otro Festival para verla más en la escena, en un protagónico? A su lado, cual certero engranaje de relojería, accionaron en la perfección y éxito de la obra los también juveniles Adrián Sánchez (Fernando), Daniel Rittoles (Calibán), Patricia Torres (Miranda), Cosme Tablada (Ariel) y el cuerpo de baile –inspirado y apoyando el dramatismo/acción. La otra parte del triunfo llega por la enigmática música de Lera Auerbach de Diálogos sobre un tema de Pergolessi, al acercar un viejo tema con tonos contemporáneos, asi como el también esencial/minimalista diseño de vestuario (Jean-Marc Puissant), que combina ciertos detalles de la Era Isabelina y el Ballet Romántico con la actualidad, y las luces de Lorenzo Sovoini que con precisión exaltan el drama.

Durante esa segunda jornada del encuentro habanero, cautivó al auditorio la Carmen, de Alberto Alonso. La joven primera bailarina Gretel Morejón construyó el personaje desde adentro con mucha sutilezas. Audaz en unas oportunidades, reservada en otras, tejió su personaje con sumo cuidado estético, disfrutando cada paso. Escamillo en la piel de Dani Hernández, apareció desbordando elegancia, cuidando cada movimiento hasta el último detalle, iluminando las tablas. Bailó, interpretó y aportó lo establecido. El Don José, de Rafael Quenedit  brilló, cual consagrado, tanto técnica como interpretativamente, mientras que el Zúñiga (Adniel Reyes) perfecto enseñando una vital personalidad escénica, así como el Destino, “vestido” por la singular bailarina que es Ginet Moncho se sintió con fuerza en la escena, en sutil diálogo con los otros personajes. El cuerpo de baile acabó de matizar el colorido/acción de la conmovedora obra de Alonso, a la cual aportó con su buen trabajo y esmerada precisión, la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso", dirigida por el maestro Giovanni Duarte. La noche se matizó con varias parejas de cubanos y bailarines de Dance Alive, Estados Unidos.

 

BNC 26 Festival GTH N.Reyes 29-10-18 (944)

 

BNC 26 Festival GTH N.Reyes 29-10-18 (1043)

 

Fotos: Nancy Reyes