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Premio a la vitalidad y a la permanencia
25January
Premios

Premio a la vitalidad y a la permanencia

Por Jorge Fernández Era

El Premio que honra al intelectual mexicano Jaime Torres Bodet (1902-1974) y que entregan de manera conjunta la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) fue entregado de forma oficial a la Casa de las Américas en ceremonia presidida por Abel Prieto, ministro de Cultura; Roberto Fernández Retamar, presidente de la institución; Nuria Sanz, directora de la oficina Unesco de México; y Rubén Ruiz Guerra, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Unam. En la velada estaban presentes además reconocidos intelectuales y artistas, una representación del cuerpo diplomático acreditado en Cuba y los trabajadores de la Casa.

A través de una alocución televisiva, la excelentísima señora Nada Al-Nashif, subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, destacó la trascendencia del hecho de que la Casa de las Américas, fundada hace casi sesenta años, sea la primera institución en recibir tan alto galardón. «Me enorgullece recordar —expresó— la impresión de hace dos años, cuando Roberto me recibió personalmente en la Casa. Fue un privilegio ver de primera mano el excelente trabajo y el compromiso extraordinario del consagrado equipo que garantiza su vitalidad y permanencia».

Rubén Ruiz Guerra fue portavoz del saludo enviado por el doctor Enrique Grau, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. «Mi presencia aquí —apuntó— es una expresión más del interés y la voluntad de la Unam por colaborar con la Unesco, pero más allá de la posibilidad de expresar esa voluntad y de traer un saludo, este encuentro representa un doble motivo de gozo para la universidad de la nación mexicana: por una parte nos recuerda la existencia y labor de un ser humano de excepción, Jaime Torres Bodet, y por la otra es una ceremonia en la que se reconoce el trabajo y los aportes de una institución de enorme prestigio internacional que ha tenido una gran significación para la cultura latinoamericana. (…) La Casa de las Américas ha sido un instrumento verdaderamente importante para construir en nuestra América un sentido de identidad, un sentido de hermandad, un sentido de progreso».

Al hacer la entrega de la alta distinción, Nuria Zans destacó que el Premio Jaime Torres Bodet fue creado para estimular el desarrollo y la necesidad de pensar en el espacio multilateral desde la cultura y desde la educación. «Este Premio nos permite hermanar mucho más la labor de las oficinas de la Unesco fuera de la sede. Casa de las Américas es una institución que, como la Unam, confía en los países libres donde la intelectualidad no queda consagrada en las aulas ni en las bibliotecas, sino que se hace a través del esfuerzo público y, sobre todo, es un bien público».

La alta distinción, concedida cada dos años, está destinada a reconocer los esfuerzos de una persona, grupo de personas o institución internacional que ha contribuido al desarrollo de la sociedad del conocimiento a través del arte, la enseñanza y la investigación en ciencias sociales y humanidades. El de esta ocasión fue otorgado por un jurado integrado por la antropóloga jordana Seteney Shami, el filósofo senegalés Souleymane Bachir Diagne y Liqun Liu, presidenta de la Universidad de Mujeres de China y titular de la Cátedra Unesco de medios de comunicación y de género.

En las palabras de agradecimiento, el poeta Roberto Fernández Retamar dijo a los presentes: «Al agradecer inicialmente este Premio, expresamos y nos complace reiterar lo que representa para nosotros que lo haya concedido la Unesco, verdadero oasis de cultura, tolerancia y paz en el convulso mundo en que vivimos. (…) Que este Premio lleve el nombre del humanista mexicano Jaime Torres Bodet, uno de los fundadores de la Unesco y director general de la organización durante cuatro años es motivo adicional de orgullo. (…) Al recibir el Premio Unesco-Unam, queremos agradecerlo no solo en nombre de los trabajadores de la Casa de las Américas, sino también de todos aquellos que, en muchos países, como solía proclamar la inolvidable Haydée Santamaría, hacen posible que mantengamos el afán de cumplir, en el campo de la cultura, el sueño bolivariano, martiano y fidelista de integración de nuestra patria grande».

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