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BEC: Magia, escoltando el "estilo" español...
21February
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BEC: Magia, escoltando el "estilo" español...

Por Toni Piñera / Fotos: Evelio Palomino

Ballet Español de Cuba: La magia de los estilos

En cerca de hora y media, minutos cuajados de buen gusto, elegancia, ritmo, acción escénica de altos quilates... el público pudo observar el quehacer artístico de los integrantes del Ballet Español de Cuba (BEC), quienes armaron un espectáculo de fino acento hispánico, en el inmenso tablao de la improvisada escena, un alegre jolgorio que abarcó un rápido abanico de las tendencias conjugadas por la agrupación, donde se combinan los bailes regionales, la escuela bolera y tradicionales, todo matizado con la danza clásica, y, por supuesto, el flamenco, que han marcado el sendero desde 1987. Todo ello, sobre la base del legado cultural que brindan siglos de cultura en la danza teatral, la espontaneidad y la riqueza del legado popular de la península ibérica que transpiran en las novedosas coreografías. Las primeras funciones del BEC, que dirige el maestro Eduardo Veitía, en este 2018, en la sala García Lorca del GTH Alicia Alonso, fueron recibidas con fuertes ovaciones de un auditorio que reconocía la calidad de una institución que comienza a caminar por el aniversario 31 de su fundación, manteniendo las tradiciones, aderezadas con el carisma de sus integrantes portadores de un singular gesto, profesionalismo y emoción a granel.

En el espectáculo La magia de los estilos, que abrió por lo alto con esa coreografía de Veitía inspirada en El bolero de Ravel, la compañía entregó lo mejor de sí para expresar con mucha homogeneidad en los gestos/cuerpos el decir de la música. Esa que bordaron con pasión sobre las centenarias tablas para dejar en claro lo que vendría después a lo largo de la función, donde se presentaron 12 obras, y en las que fue visible el original manejo de las luces, el diseño del espacio y, sobre todo, de los grupos, que fue, sin dudas, también protagonista de este espectáculo que brilló por la elegancia y selección del repertorio. Entre los momentos altos de las jornadas –que fueron muchos- destacó Sonata y Fandango, pieza con la que el director del BEC obtuvo en 1992, el Segundo Premio del 1er. Certamen de Coreografía de Danza Española. La magia de los estilos hispánicos, matizada con los recuerdos y las tradiciones que marcan lo más profundo de nuestra identidad como cubanos, vistió sus mejores galas de la mano de una compañía renovada, pero que lleva en si la impronta de quienes la fundaron hacia 1987, entre otros: la Maestra Alicia Alonso, Olga Bustamante, el propio Veitía y muchos otros nombres que están grabados en sus raíces.

No cabe dudas de que las nuevas generaciones siguen al ritmo de las anteriores, y cada obra fue una evocación de los maestros, bailarines, maîtres que dejaron sus sueños y esfuerzos en esta obra. Sonata y Fandango vivió un momento singular de la mano de la primera bailarina Leslie Ung, junto con Lorena Martínez, Carolina Cuenca y Mariacarla Díaz, y al piano Lázaro A. Zaldívar, junto con las flautistas Ana Sofía Romero/Annara García, quienes aportaron colorido a la obra con su buen quehacer musical. Pasaron por estos días, con su carga de tradiciones y también de contemporaneidad, piezas emblemáticas que han vestido el género en el tiempo: Sonata en re, de Pablo Egea, Castilla, de Eduardo Veitía, y música de Albéniz interpretada al piano y flauta por los mismos intérpretes, y que siguieron la línea lírica y de sutil elegancia que las anteriores. Asturias y Las bodas de Luis Alonso, ya clásicos del BEC…, fueron las dos últimas piezas de la primera parte, en las que agrupación desató toda la energía, fuerza y ritmo para subrayar que está viva luego de 3 décadas de existencia. Obras, en una palabra inolvidables, que hacen sentir desde las tablas, toda la riqueza de las diferentes escuelas que arman las sonoridades/bailes de las diferentes regiones de la península, donde se expresa una pasión genuina que ha cruzado océanos y latitudes para sonar hondo en los corazones.

FLAMENCO EN EL TIEMPO DEL BEC

En el tiempo, el flamenco ha sido, una de las formas de baile y canto de España más codiciadas en el extranjero. Tal vez sea, por su exotismo, los profundos gemidos en el cante jondo, sus vibrantes taconeos en el baile y las famosas batas de cola y mantones, flores, abanicos y peinetas, más el rítmico balance de la guitarra y el cajón. En el flamenco se fusionan músicas y pasos que llegan desde la India, atravesando el Oriente Medio hasta el África y Andalucía. Son rasgos gitanos, moros, judíos, todo mezclado, y el idioma castellano que los unió. Escoltado por un estilo donde emerge una mezcla de ballet clásico, lo español, la danza y esa cubanía que sale por todas las hendijas del movimiento, coloreando la escena de una personalidad diferente y propia que ha dejado huellas profundas en nuestra escena, aparecieron por las tablas un conjunto de obras que hablan de la labor del BEC en este estilo. Martinete, de Francis Núñez y con música popular flamenca  evidenció la singularidad del BEC, su alta clase. Descontando la precisión, perfección y energía de los bailarines que dieron todo –durante el espectáculo-, nuevamente el diseño de luces, el vestuario –del que hacen maravillas con los pocos recursos disponibles-, y esa atmósfera que se desata en el movimiento/ritmo se aunaron para constituir una alta nota en La magia de los estilos.

Hay que destacar también el estreno que acercó el joven primer bailarín Ricardo D. Quintana titulado Orígenes, que desbordó en creatividad, el saber plantear ideas con el cuerpo y por esa original manera de abordar el trabajo de los grupos conjugados con la iluminación que traspasó fronteras, así como la Seguirilla, Soleá, y esas Bulerías, donde el grupo musical del BEC dejó en claro su nivel. Al final, el éxtasis con Descarga por tangos, de Leslie Ung. En ella debemos detenernos. Es inspiración del BEC en el baile, y así lo demostró en estas jornadas donde fue artífice principal de la acción, y como coreógrafa puso en evidencia que tiene mucho por decirnos. Para ella, el ancho escenario resulta pequeño, necesita más para poder verter todas sus energías/deseos de bailar y entregar En esta descarga destacaron también Claudia González con una labor digna de elogio, y, sobre todo en ese trabajo de manos que es parte de la magia. No pueden dejar de mencionarse tampoco dos artífices cimeros del BEC, del lado masculino: Ricardo D. Quintana, toda una inspiración para el resto, bailando con fuerza, buscando siempre lo alto para desatar fuertes ovaciones por su entrega ilimitada, y ese maestro del baile, que es Daniel Martínez, el que todos quisieran tener en una compañía. Con su precisión, elegancia y perfección en cada gesto, ellos dejan una impronta siempre difícil de olvidar.