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ARCO MADRID 2018: el futuro es ayer
27February
EventosSemana de Arte en Madrid

ARCO MADRID 2018: el futuro es ayer

Por Yordanis Ricardo Pupo (Enviado Especial) / Fotos: @yricardo

Si miras dentro de la bola de cristal verás que el futuro ya es pasado, que hay cosas viejas que parecen nuevas y cosas nuevas que parecen viejas. Al menos eso cree el escritor y filósofo español Santiago Alba Rico, encargado de abrir el foro que ARCO Madrid 2018 dedicó al tema central de su última convocatoria: #FUTURO

“El futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer”. La  frase, atribuida a Jorge Luis Borges, fue el hilo conductor de la principal sección de la feria, que este año remplazó al tradicional país invitado (que sí volverá en 2019, con Perú como protagonista).

Sin embargo, no hay lecturas ni “nada futurible” detrás de este programa, como la ha definido una de sus comisarias, Chus Martínez, sino un compendio de obras con “sentido de ficción”, que exploran la relación entre arte, medios de comunicación, infancia, la vida contemporánea y un etcétera tan largo como las 19 galerías participantes.

 

#FUTURO
#FUTURO

 

Sobre una enorme plataforma verde nash, sin divisiones entre las diferentes propuestas, el futuro parece caótico, desconcertante. Así lo ha diseñado Andrés Jaque y no desencaja con lo que allí se expone: “Imagina que eres un bloque de mantequilla deshaciéndose”… ¿te lo imaginas? Pues esa es la propuesta de Eva Fabregas (representada por TenderPixel, Londres) quien invita a subirse a sus cuatro esculturas hinchables y fundirte en ellas como mantequilla en pan de molde.  

O con las esculturas de Álvaro Urbano (Chert Ludde, Berlín), que se convierten también en un performance, cuando un trozo de columna sale a caminar por IFEMA, ¿en busca de ese #FUTURO imaginado? O la cruda propuesta del colectivo brasileño Opavivará! (A gentil Carioca), donde los humanos son vagabundos, eternos nómadas cuyo territorio es la calle.

Otra forma de ver el futuro es beber de los clásicos, o en este caso reinterpretarlos. Eso es lo que han hecho doce artistas españoles contemporáneos, para la Fundación Amigos del Museo del Prado. El resultado es una colección de grabados (expuestos originalmente en 1991), que establecen un diálogo entre artistas vivos y muertos, entre pasado y futuro, entre importantes obras de la pinacoteca madrileña y la contemporaneidad.

La mujer es protagonista en la feria, no solo por los tres programas comisariados íntegramente por ellas. También en la muestra que ha traído la Fundación Rafael Botí, de la Diputación de Córdoba, con un relato plástico que se suma a las voces actuales que demandan igualdad real de derechos y no violencia; ojalá este fuera un tema del pasado, pero lamentablemente es algo que solo la educación en los tiempos presentes puede enmendar.

La visibilidad de las féminas en todos los campos, no solo en el arte, debería ser prioridad de todos, y no partir de ellas, como entes afectados. En el caso de la Fundación Botín, han traído a ARCO la obra de tres creadoras que defienden la libertad de ser madre a la vez que artistas, o de ser lo que quieran ser sin ser coartadas por cuestiones de género. Creo que, traducido al español, el “Pink Power” de Verónica Ruth Frías lo dice todo.

 

Pink Power, de Verónica Ruth Frías
Pink Power, de Verónica Ruth Frías

 

Con nombre parecido, pero del otro lado de la geografía española ha llegado, con stand propio, el nuevo Centro Botín. Inaugurado en Santander en junio de 2017, la institución se ubica en un fantástico edificio, de seis mil metros cuadrados, que alberga la colección de arte de la Fundación Botín, especializada en arte contemporáneo.

Anotamos esta colección como uno de los imprescindibles a visitar en el circuito de arte europeo, junto a Basilea, “la ciudad que conmovió a Picasso”, que organiza otra afamada feria de arte moderno y contemporáneo: Art Basel; no es casual que Suiza sea el único país con presencia oficial en ARCO.

De vuelta al pabellón 7, volvemos a pasar por el stand de la madrileña Elba Benítez. Será “el llamado de la sangre”, pues aquí hay varias obras de nuestro compatriota Carlos Garaicoa. En ellas reinterpreta sus herramientas de trabajo (reglas de madera) para hablar del urbanismo y la ciudad contemporánea.

 

Escala 1.1, de Carlos Garaicoa (detalle)
Escala 1.1, de Carlos Garaicoa (detalle)

 

Esta serie parece un poco más conceptual que las que ha llevado a #DIÁLOGOS. Aquellas son más, por así decirlos, “políticas”; no en balde se trata de un “diálogo” entre el cubano y el venezolano Juan Araujo, dos países que llaman la atención en cualquier evento, y más si estamos hablando de arte contemporáneo.

 

#Diálogos, galería Carlier and Gebaur, Berlín
#Diálogos, galería Carlier and Gebaur, Berlín

 

A las puertas de la zona Vip de ARCO, un inmenso stand acoge una sola obra. Se trata del VI Premio Audemarts Piguet, con la que la emblemática marca de relojes suiza, patrocinadora oficial de ARCO, potencia la creación de una obra de arte durante la feria.

En esta ocasión la ganadora ha sido Belén Uriel, quien participa a través de la galería Madragoa, de Lisboa. La madrileña se ha inspirado en el juego de bloques de vidrio “Dandanah”, creado por el alemán Bruno Taut, y ha confeccionado una escultura de corte arquitectónico, en vidrio y metal.  Una construcción “utópica e imaginada” con las piezas de un juego “no seguro”, por sus materiales afilados y la imposibilidad de construir historias reales con sus piezas.  

 

Dandanah, VI Premio Audemarts Piguet
Dandanah, VI Premio Audemarts Piguet

 

Frente a este, Illy servía cafés provenientes de mercados sostenibles y también entregaba uno de los galardones institucionales más esperados de la feria: el XI Premio Illy Sustainart, que reconoce la labor de un artista latinoamericano, nacido a partir de 1970 y procedente de países productores de café.  

Esta vez fue a parar a manos del brasileño Marcelo Cidade. Al jurado le ha llamado la atención su obra experimental "Expansâo por Subtraçâo", por su crítica “reivindicativa a la política destructiva y dictatorial del lugar donde vive". Por su parte, el Premio ARCO BEEP de Arte Electrónico ha recaído en el español Eugenio Ampudia, por “Try Not To Think So Much” (2018), una instalación en la que emplea circuitos y tecnologías…  

Durante cinco días, Arte por Excelencias ha sido testigo de la expectación que causa esta feria de arte contemporáneo: más de 30 mil profesionales en los dos primeros días, y el fin de semana, ya abierto al público general, los pasillos estaban intransitables. Tanto que más de una vez tuvimos que refugiarnos en el Club de Prensa de IFEMA para poder redactar estas notas.

A esta altura, ARCO ya ha superado los cien mil visitantes de 2017, lo que de demuestra que no solo los coleccionistas están ávidos de descubrir a artistas que en un par de años estarán entre los más cotizados. También, el alto ritmo de ventas de esta edición revela que el mercado va recuperando posiciones previas a la crisis.

¡Enhorabuena para sus organizadores!

 

Obra de Joana Vasconcelos, galería Horrach Moya, Palma de Mallorca
Obra de Joana Vasconcelos, galería Horrach Moya, Palma de Mallorca

 

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