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Patricia Villalobos, entre lo juguetón y lo ofensivo
10May
Entrevistas

Patricia Villalobos, entre lo juguetón y lo ofensivo

 

Por Jorge Gómez de Mello

 

Patricia Villalobos Echeverría nació en Tennessee, Estados Unidos y creció en Nicaragua, recibió la Maestría en Arte en la Universidad de West Virginia en el año 1990. Su obra ha consistido en una práctica hibrida entre grabado, fotografía, video e instalaciones que exploran formas reproductivas de representación que buscan alterar nuestra noción de individualidad y cuestionan la manera en que nos relacionamos con el entorno.

 

Invitada a la oncena edición de la Bienal de La Habana dice estar muy feliz y agradecida, pues por primera vez puede intervenir a gran escala la fachada exterior y las paredes interiores de un edificio, mucho más tratándose de la sede del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, institución organizadora del evento.

 

Al llegar al lugar la encontramos en lo alto de un andamio dando los toques finales a su instalación, inmediatamente se muestra dispuesta a hablar sobre su obra para los lectores de AxE News

 

«La instalación forma parte de una serie de obras en la cuales intervengo espacios expositivos, ya sea un museo o una galería. Las esculturas van tomando posesión del edificio gradualmente, como un ente viral que va reproduciéndose como salpullido. Precisamente en la primera Trienal del Caribe (2010), en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo (República Dominicana), exhibí una obra de la misma serie titulada Salpullido.

 

«La pieza es también como un camuflaje, pues miras el edificio y como todo es del mismo color de las paredes al inicio no ves nada anormal, pero en una segunda ojeada comienzas a descubrir que hay algo que va ´tomando´ el edificio como un ente tóxico, y la idea es que al necesitar esa mirada gradual la persona que está frente a la obra se de cuenta que lo que parece inofensivo, como un juguete, en realidad ha contaminado grandes áreas del inmueble. También forma parte de esta instalación un fondo sonoro que se mueve en un registro de sonidos inofensivos, como canciones pop, hasta ruidos agresivos, violentos, sonidos de guerra, de helicópteros, etc.; de manera que sostiene la misma idea: algunas cosas en apariencia inocuas se pueden ir tornando agresivas, las mejores intenciones pueden hacer un daño increíble. Mi obra siempre se mueve entre lo juguetón y lo ofensivo, oscila entre ambas proyecciones.

 

«Cystema @ 23°8’27.054”N  82°21’10.l117"W, que es el título de esta instalación pensada para la Oncena Bienal de La Habana, fue realizada siguiendo las coordenadas geográficas del Centro Wifredo Lam, al igual que en las series anteriores. Las coordenadas sirven para situarnos espacialmente en un mapa, es lo que utilizamos para encontrar un lugar, para encontrarnos, pero en este caso alude a estar siempre localizado en la mira de la violencia, de la agresión, como cuando te ubican desde un avión de guerra en medio de un conflicto.

 

«El título Cystema juega con la palabra en inglés cyst (quiste) y la palabra en español sistema, una alusión a como pueden ser las relaciones de poder, no solo a nivel político, sino también entre los individuos. Soy hija de salvadoreños, nací en Estados Unidos, viví y crecí en Nicaragua, luego regresé a Estados Unidos para estudiar en la Universidad, por lo que mi propia experiencia personal es la de la contaminación. He sido contaminada por diferentes culturas, por diferentes contextos, y de alguna manera yo también contamino con mi experiencia los lugares a donde llego.»