Pasar al contenido principal
Allegreto por Raúl Martínez
01December

Allegreto por Raúl Martínez

Allegreto Cantabile estará abierta hasta el mes de enero de 2018

Por Jorge Fernández Era

La exposición Allegreto Cantabile acaba de ser inaugurada en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, contiguo a la Plaza de la Catedral de la Habana Vieja, en homenaje al aniversario 90 de Raúl Martínez (1927-1995), un creador que eternizó los rostros de los hacedores de la naciente Revolución Cubana de 1959, y primer artista cubano en recibir el Premio Nacional de Artes Plásticas, que le fuera otorgado en 1994 por el conjunto de su obra y sus aportes a la cultura nacional.

La muestra está organizada por dicha institución, por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y por el Museo Nacional de Bellas Artes, y cuenta con curaduría de Corina Matamoros, Gabriela Hernández y Rossana Bouza.

En Allegreto Cantabile se exhiben desde Te doy una canción (Premio Especial del Salón Uneac 1984, perteneciente a la colección del Consejo de Estado de la República de Cuba), obras de la serie Oh América y ¿Foto-mentira!, algunos de sus primeros cuadros, otros que dedicó en 1970 a los míticos Beatles, hasta el políptico que le da título a la exposición.

 

Obra de arte

 

Si bien sus obras iniciales de arte abstracto en la década de los cincuenta del pasado siglo estuvieron marcadas por un sello muy personal, los sesenta significaron un giro en el quehacer de Raúl Martínez, influenciado por las transformaciones sociales que ocurrían en suelo cubano con Fidel Castro y sus barbudos. El artista se apropia de los códigos del pop art estadounidense para representar a los héroes del nuevo proceso revolucionario, lo mismo líderes que gente común del pueblo.

Veamos lo que al respecto escribe Corina Matamoros: «Si hay una obra que simboliza la imagen de la Revolución Cubana es la de Raúl Martínez. Sin proponérselo tal vez, y por momentos a contrapelo, la larga y prolífica trayectoria de Raúl fue creando una semblanza y un imaginario de los momentos más arduos de la sociedad cubana contemporánea. No se trata de un arte panfletario que repitiera y se plegara a íconos preestablecidos por una orientación prioritariamente política de la vida, sino de una obra que inventó los íconos, la imagen y el rostro de un pueblo en revolución. Y en esa imagen nos hemos reconocido varias generaciones de cubanos; de ahí su cualidad de fundador».

La muestra del también profesor —quien además incursionó en la fotografía y en la gráfica y fue el creador de relevantes carteles para el cine y no pocas portadas e ilustraciones para libros que hoy son referentes para los jóvenes que incursionan en el diseño— estará abierta hasta el mes de enero de 2018. Será una excelente oportunidad para que esos mismos jóvenes, y el público en general, se acerquen a la obra de quien —volvemos a Corina—«creó la más sorprendente iconografía social que se haya realizado en el arte cubano».