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Christopher Bruce en Cuba: un mito sobre la escena
24January

Christopher Bruce en Cuba: un mito sobre la escena

Por: Liliana Molina Carbonell

Como en cualquier obra de creación, la identidad autoral en una coreografía legitima y define. El británico Christopher Bruce, sin embargo, ha logrado que esa identidad derive también hacia un constante proceso de búsqueda. Puede ser a través de piezas clásicas y contemporáneas, o bien mediante producciones musicales: en su caso, una puesta en escena representa sobre todo la oportunidad de explorar una visión del mundo.

“Tener una firma especial en cada pieza es importante”, asegura. Y en ese camino, más de una  hibridación es posible, incluso el trabajo coreográfico a partir de canciones de Bob Dylan o The Rolling Stones, que forman parte de la banda sonora de varias generaciones.

Desde 1994, cuando se convirtió en el director artístico de Rambert Dance Company, The London Times ya reconocía a Bruce como un artista que “podría cambiar el rostro de la danza británica”. Hoy es uno de los principales coreógrafos del Reino Unido, con un extenso trabajo de creación y nexos con prestigiosas compañías internacionales, entre ellas, Netherlands Dance Theatre, Houston Ballet y el Royal Danish Ballet.

Además de esos vínculos, Bruce suma este año un nuevo destino a sus credenciales: la invitación de Acosta Danza para el estreno en Cuba de su obra Rooster, una pieza que el Ballet du Grande Theatre de Geneve presentó por primera vez a inicios de los 90 y que ya es símbolo de las permanentes indagaciones que propone su repertorio.

Ocho canciones grabadas por The Rolling Stones, incluido el mítico tema “Sympathy for the Devil”, articulan el discurso narrativo y visual, en un ejercicio de plenitud y dominio del arte coreográfico. Tomando “Little Red Roaster” como punto de partida, el creador británico aborda en esta propuesta las estrategias de la seducción, o lo que él prefiere llamar “una especie de batalla de sexos”.

“La pieza es una celebración de los años 60 y 70, cuando yo aún era un joven”, afirmó durante un encuentro con la prensa en la sede de la compañía cubana Acosta Danza. “Los Rolling Stones fueron muy importantes en mi vida. Se han transformado en algo muy popular, pero no han perdido su peso, y creo que por ese motivo han sobrevivido”.

Si como decíamos, la banda marcó musicalmente a más de una generación, es lógico suponer que se convirtiera en leitmotiv de alguna de las propuestas coreográficas de Bruce. El reto estaba en incorporar esa influencia con naturalidad y aproximarnos a un modo particular de entender el lenguaje sobre la escena.

“En la obra se incorporaron bailes populares de la época y al mismo tiempo una gestualidad específica. Por tanto, hay un collage de movimientos como resultado de esto”, explicó. “La dificultad de trabajar con la música de los Rolling tenía que ver con cómo armar las distintas partes para conseguir un todo. No se trata de sumar una pieza tras otra, sino de lograr una unidad temática que agrupe toda la música que se está utilizando”.

Según comentó el bailarín y coreógrafo cubano Carlos Acosta, Rooster es uno de los grandes clásicos de la danza contemporánea y una oportunidad para que la audiencia cubana conozca el trabajo de Christopher Bruce. “Tuve la posibilidad de interpretar el personaje de Rooster cuando tenía alrededor de 23 o 24 años. Es una obra relevante y me da mucho placer presentarla en Cuba.

“Estamos ante uno de los coreógrafos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Cuando llegué al Houston Ballet, él era el coreógrafo residente y dirigía el Rambert Ballet de Londres. Lo que me impresionó es su habilidad para abarcar distintas temáticas y la autenticidad que ha logrado en sus movimientos.

“Otra de sus coreografías que en un futuro me interesaría incorporar en el repertorio —añadió— es Ghost Dances, que tiene que ver con la muerte del trovador chileno Víctor Jara. Nosotros como latinoamericanos estamos muy cercanos a esa tragedia y creo que también merecería la pena traerla y exponerla a la audiencia cubana”.

Además de la presentación de Rooster, “Mitos”, la nueva temporada de Acosta Danza, propone del 9 al 11 de febrero en la Sala Avellanada del Teatro Nacional, los estrenos de las obras Mermaid, de Sidi Larbi (Bélgica), y El salto de Nijinsky e Impronta, ambos de la coreógrafa catalana María Rovira. Completa el programa la reposición de Imponderable, pieza del español Goyo Montero inspirada en la obra del trovador Silvio Rodríguez.

El salto de Nijinsky, Mermaid y Rooster también subirán a escena durante la gira nacional que realizará la compañía entre el 14 y el 21 de febrero por las provincias de Santiago de Cuba, Holguín, Bayamo y Camagüey, donde el público podrá apreciar asimismo las coreografías Fauno, de Sidi Larbi y Twelve, de Jorge Crecis.