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El Mejunje de Excelencias...
21December

El Mejunje de Excelencias...

En agosto pasado, haciendo un repaso de todas las emociones sentidas en la presentación de la edición cuarenta de la revista Arte por Excelencias en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba de Villa Clara con la presencia de Silverio, ese hacedor de milagros, dijimos, citando a nuestro amigo Alexis Castañeda, que su creación mayor «es una de esas células vivas de nuestra cultura, de esas instituciones que pueden ser una referencia, donde hay una magia muy especial». Luego prometíamos volver lo más pronto posible.

Lo de «pronto», para decirlo en el español de la calle, «se quedó en eso», pero el compromiso estaba hecho y había que cumplirlo antes de que el almanaque pasara una nueva hoja. Así es que, ya casi en la preparación del adobo de fin de año, la revista se encaminó de nuevo a Santa Clara para servir una doble ración —los números cuarenta y uno y cuarenta y dos—, nada menos que en el propio Mejunje, sin la presencia del bueno de Silverio, que se halla por estos días en Ciego en razones teatrales, pero con ese otro buen amigo que es Castañeda, uno de nuestros más fieles colaboradores.

Los partes con augurio de tormenta apocalíptica que apuntaban desde el Instituto de Meteorología no fueron óbice a que un público cómplice se diera cita en ese espacio cultural de Marta Abreu entre Juan Bruno Zayas y Alemán, en la ciudad que marca el centro de la mayor de las Antillas, y se llevara al menos un ejemplar de casa una de esas entregas. Allí estaba el profesor Francisco Águila, quien con posterioridad nos hizo llegar la siguiente nota: «Gracias a la dirección de la revista Arte por Excelencias, será depositada en la Sala de Fondos Raros de la Biblioteca Provincial José Martí de Santa Clara».

La actuación en el convite de la trovadora Yudi Herrera, interpretando la pieza Cuando el sol, de la sempiterna Teresita Fernández, abrió el paréntesis para comentar de lo mucho que le debemos a la autora de las también antológicas canciones Lo feo, Vinagrito, Vicaria la lechucita, El grillito acatarrado, Rani y tantas otras que alegraron la vida de la generación de cubanos nacidos con la Revolución. La joven Yudi sería la encargada horas después de cerrar una exhibición especial de un documental de los hermanos Liuba y Pepe Hevia dedicado a Teresita.

Si no bastaran las coincidencias, este 20 de diciembre la publicación Melaíto, un rara avis del humorismo cubano creado en la región central del país por caricaturistas nacidos en la antigua provincia de Las Villas, llegó a su cumpleaños cincuenta, y lo hizo celebrando la edición dieciocho del Salón Internacional de Humor Gráfico Santa Clara 2018, en el que concursaron un total de trescientas cincuenta y tres obras presentadas por ciento dieciocho autores de treinta y tres países. Una muestra de caricaturas realizadas por los miembros de esa publicación Pedro Méndez Suárez, Rolando González Reyes, Adalberto Linares y Alfredo Martirena se expone en estos días en la sede de la Uneac villaclareña, la misma que nos acogió en agosto.

Alexis Castañeda, quien lleva mucho tiempo de seguir a Silverio en sus locuras de atar, tuvo a bien revelarnos algunos de los secretos del porqué ese sitio con nombre de —según el diccionario— «bebida, medicamento, cosmético u otro preparado de aspecto desagradable» permanece siendo lo que es: «El Mejunje es un lugar popular y populoso. Popular, porque en él se manifiestan las vertientes de la cultura popular cubana. Siempre tiene público. El público es muy importante, siempre se pensó así. Silverio, que fue su creador, único director y organizador, quiso que los asistentes determinaran lo que aquí ocurriera. El Mejunje trabaja todos los días y a toda hora, tiene espacios para múltiples grupos sociales, no queda afuera casi nadie. Todas las manifestaciones de la música tienen su momento: desde un grupo de cámara hasta la nueva trova, un juglar o un cultor de la música tradicional. Están presentes también el teatro y las artes plásticas. Silverio insiste en que la mayoría de estos espacios no los creó él, sino que son creaciones de la gente. El Mejunje ha venido a rescatar la fraternidad, aquí se eliminan los rangos. Surgió para dar cabida a “los que nadie quiere”, y eso se cumple al pie de la letra».

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