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En la Bienal de La Habana: "Parto a la libertad", conquistando espacios
16June
Eventos

En la Bienal de La Habana: "Parto a la libertad", conquistando espacios

Por Lisday Martínez Saavedra

 

La intervención escultórica de las artes plásticas en espacios públicos, la construcción de obras artísticas dinámicas, creativas, que dialoguen con el espectador y que a la vez sean portadoras de novedosas enunciaciones, proporciona otros emplazamientos y vías de expresión para el quehacer contemporáneo, en atractivas representaciones que transcurren entre el arte y la obra erigida.

 

Importante es también permear de un propósito artístico-funcional el entramado urbano, con otras significaciones  y soluciones, en tanto, es preciso proponer una forma plural de coexistencia,  y de dialogo en esta ciudad, razones que constituyen una prioridad primordial como perspectiva cultural, en  la Décimosegunda Bienal de La Habana.

 

Siguiendo esta línea, una nueva propuesta escultórica- instalativa trae como muestra expositiva Liudmila López. Quien además se suma a proyecto Detrás del muro, que expone alrededor de 50 piezas comenzando en la Punta hasta el Parque Maceo, desde finales del mes de mayo y hasta los últimos días de junio, espacio de tiempo en la que las artes plásticas inundarán los circuitos cerrados y abiertos de esta capital. El proyecto acoge piezas de destacados artistas como Roberto Fabelo, Manuel Mendive, el norteamericano Duke Riley,  y de otros creadores con interesantes iniciativas.

 

Parto a la libertad, es una pieza elaborada en metal de la artista Liudmila, que invita desde y por la vinculación entre los conceptos objeto arte y el objeto práctico-social, a que incógnitos caminantes se sumen a las festividades en el malecón habanero, y descubran su carácter funcional. La obra trae consigo la presunción y el pragmatismo de una serie de sucesos, y de consecutivas experiencias, que dieron al traste con un feliz alumbramiento. Sin alejarse de la iconografía a la que nos tiene habituada, utiliza  una vez más el calzado femenino, pero ahora en función de una canal cual parque de diversiones, como pretexto para retomar la historia de volver a transitar por el conducto del parto. Niños y adolescentes se deslizan por ella, en simulación de un nuevo nacimiento, pero con otras significaciones. El hecho de que la escultura esté mirando al mar, supone que la caída encarna el fraternal abrazo entre el que se desliza y la muy conocida madre agua. Pero además, versa sobre la presencia y el rol que juega la mujer en todas las esferas de la vida, de la fortaleza de las féminas y del empuje para transformar su realidad, por eso el uso de un material resistente,  pero a la vez maleable a la hora de trabajar y muy definitivo, el acero negro.

 

Sobre la pieza la artista refiere:

 

Parto a la libertad propone un diseño de zapato a tacón confeccionado con un estilo moderno, que no solo articula sus inherentes lecturas asociadas al glamur, la moda, el consumo y el confort, sino que permite la asociación del deslizamiento por una canal utilitaria, que augura una feliz trayectoria en el momento de dar paso a la vida y al movimiento.  

 

Desde la asociación entre trayectoria y arribo que supone la misma, trato de remitirlos a la concepción ideológica que dieron a la luz nuevas formas de pensamientos y exigencias de nuestra existencia. Es una propuesta a homologar con el hecho de que para conocer verdaderamente este país, se precisa ser un ente activo y deslizarse por los vericuetos de una sociedad que se despierta y camina con cada propuesta inteligente que sus jóvenes hijos les ofrece. La pieza convoca a disfrutar el proceso vivencial, que comprende desde el esfuerzo de la escalada, hasta la consecución de las expectativas, sin perder la capacidad de recrearse con la experiencia del viaje, con una óptica diferente,  y siempre en eterno retorno a la génesis.

 

Parto a la libertad, es una pieza que me llevó algún tiempo su concepción y la desarrollé desde diferentes ópticas, hasta llegar a lo es hoy este proyecto. Por supuesto, que ha tenido varias versiones, pues como parto al fin ha sido engorroso, complicado, largo y en ocasiones doloroso. Dicha escultura está emplazada en un nuevo parque en la calle Campanario entre Malecón y San Lázaro; una vez inaugurada respiré de felicidad. El Parto..., es un zapato mirando al mar, pieza que para mí es muy bella, más que por ser mi primogénito, porque ha sido muy compleja su realización.  Mide 4,10 metro, y para su confección tuve que sumarme a un equipo de trabajo, y hacerlo en un soporte y dimensiones que nunca antes había incursionado.

 

Sin duda alguna, el Malecón Habanero se ha convertido en la gran galería bajo el sol o las estrellas, en donde los artistas, las obras y los transeúntes convergen y se enriquecen con  cada propuesta. De esta forma, ha quedado abierto otro espacio para el coloquio y una nueva vía a la comunicación espontánea, al goce de tener pluralidad de lecturas, a la opción de dejar una marca perecedera en ocasiones, permanente en otras, a través del tiempo y en la historia de esta ciudad, que desde el pasado 22 de mayo se vistió de gala, para convertirse en la capital del arte joven en Cuba.

 

Fuente: Cubarte