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Una celebración para recordar. A propósito del Día Internacional del Jazz
27April

Una celebración para recordar. A propósito del Día Internacional del Jazz

Por: Alain Valdés Sierra

 

Cuando este domingo La Habana acoja el espectáculo con el que se celebrará el Día Internacional del Jazz, acontecerá uno de los momentos de la música en la Isla que quedará registrado para la historia y la memoria de las generaciones futuras, sobre todo porque varios pesos pesados del género a nivel global coincidirán sobre el mismo escenario. 

 

Los festejos por tan importante fecha, que se celebra cada 30 de abril desde 2012, son, como en cada ocasión, organizados por la UNESCO y el Instituto de Jazz Thelonious Monk de Nueva York, dos instituciones que han hecho del Día del Jazz una celebración verdaderamente global, llegando incluso a zonas afectadas por diferentes motivos.

 

Los esfuerzos para dar una dimensión verdaderamente mundial a la fecha han hecho posible que los organizadores logren reunir para el concierto del domingo a varios de los jazzistas contemporáneos más importantes, nombres sin los que no se pudiera con seriedad abordar la historia reciente del género.

 

A las tablas del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso subirán nada más y nada menos que Chucho Valdés, ganador de seis Grammy y tres Latin Grammy, sin dudas el más influyente jazzista de la Isla en las últimas décadas; el estadounidense Herbie Hancock, quien acapara 14 Grammy y un premio Oscar por la banda sonora de la película Round Midnight, que aborda la vida del saxofonista Dexter Gordon.

 

Hancock, además de ser una figura de culto dentro del jazz es Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO para el Diálogo Intercultural, y uno de los principales artífices de la celebración del Día Internacional de Jazz. Sobre Cuba como sede del festejo este año declaró que era el lugar perfecto, por la larga tradición jazzística de la Isla y la calidad de sus músicos.

 

Otro peso pesado que estará en el concierto del domingo es el también estadounidense el músico y legendario productor Quincy Jones, un hombre que ha marcado pautas dentro de la industria de la música en su país. Solo para que se tenga una idea, Jones fue el productor de varios de los más exitosos álbumes de Michael Jackson, compartió faenas con ases del jazz como Thelonious Monk, Charlie Parker, Billie Holiday, Gene Krupa, Miles Davis, Ray Charles, y Dizzy Gillespie; y ha sido nominado al premio Oscar por la música de las emblemáticas cintas El color púrpura, A sangre fría y Banning, entre otros impresionantes logros. 

 

El concierto del domingo cuenta con un elenco de 28 músicos extranjeros invitados e igual cantidad de instrumentistas cubanos, en lo que será, según palabras de su director artístico, el experimentado Alexis Vázquez, un espectáculo impresionante basado sobre un programa de 12 temas trabajado especialmente para la ocasión.

 

La “legión extranjera” de jazzistas la completan, entre otros, el brasileño Ivan Lins, reconocido compositor y uno de los más destacados nombres de la música de su país; el trompetista alemán Till Brönner, un sobresaliente instrumentista que trabaja con éxito las nuevas tendencias dentro del género, entiéndase la fusión con otras sonoridades; y los estadounidenses Carl Allen, batería, y Kenny Garret, saxofón.

 

 Allen ha sido alabado por la crítica como un virtuoso y defensor del estilo clásico del instrumento dentro del jazz; mientras que a Garret  se le señala como un virtuoso, capacidad que le ha permitido a lo largo de su  carrera de más de tres décadas compartir el escenario con mitos como Duke Ellington y Mercer  Ellington, Chick Corea, y muchos otros.

 

A la nómina se suman el saxofonista ruso Igor Butman y el guitarrista francés Marc Antoine, dos artistas que hay que seguir de cerca; el trompetista japonés Takuya Kuroda y la violinista estadounidense Regina Carter.

 

Dado el espíritu libre del jazz y su consabida tendencia a la improvisación ya sea personal o colectiva, el concierto del domingo está lleno de misterios que solo serán develados en vivo, cuando esta constelación de estrellas comparta con el resto del mundo la música más universal.