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Dividuos, nueva exposición en Fábrica de Arte Cubano
29January

Dividuos, nueva exposición en Fábrica de Arte Cubano

Por: Liliana Molina Carbonell

Hace más de tres siglos, el poeta inglés John Donne aseguró: Nadie es una isla, completo en sí mismo, cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra… Pocas relaciones son tan complejas como la que deja entrever el escritor europeo en esta aseveración. Y aun así —o quizás precisamente por ese motivo—, no cesan las miradas hacia la experiencia vital, siempre cambiante, que identifica los nexos entre individuo y sociedad.

Con una muestra colectiva que podrá visitarse hasta el próximo mes de mayo, la Fábrica de Arte Cubano (FAC) aporta diversos acercamientos a esa indagación. Dividuos vuelve sobre una temática explorada en otras ocasiones desde el campo artístico, aunque con el valor incuestionable de tener a la fotografía como punto de partida para exponer el tratamiento de disímiles formas de comunicación visual.

Según explicó a Arte por Excelencias la curadora Cristina Díaz, es habitual que el espacio galerístico de FAC apueste por las mixturas y lo heterogéneo, y en ese proceso busque superar incluso límites excesivamente definidos entre distintas manifestaciones. “Pero en este caso, si hubiera algo que destacar —reconoció— sería la búsqueda de medios de expresión bien diferentes en el mismo registro de la fotografía, y la pluralidad que estamos viendo tanto en la forma y en los medios, como en los soportes”.

Cuando uno repasa las propuestas expositivas organizadas recientemente en la Fábrica, se advierte un antecedente inmediato: la muestra Curar la historia, inaugurada en octubre de 2017 y abierta al público hasta el pasado mes de diciembre. Si aquella experiencia curatorial orientó la atención hacia los vínculos entre el arte y la historia, esta nueva expo parte de esa iniciativa primigenia y orienta la perspectiva hacia los sujetos de esas relaciones.

Dividuos —explicó su curadora— viene a ser una segunda aproximación a la misma temática, ya no tanto desde lo histórico, sino como una actualización del conflicto que estábamos viendo anteriormente en Curar la historia. Ahora queríamos trabajar, sobre todo, la contradicción individuo-sociedad”.

Como resultado de esa sinergia, algunos de los artistas que participaron en aquella primera muestra, vuelven a las instalaciones de la FAC. Otros nombres, sin embargo, forman parte de esta nueva nómina. “Les presentamos el concepto de la exposición y ellos propusieron las obras que les parecía que se adecuaban más. Básicamente, lo que tuvimos en cuenta fue la temática, la idea; aunque nuestro espacio intenta priorizar la fotografía contemporánea, la instalación y el videoarte”.

La selección curatorial incluyó finalmente casi una veintena de artistas: Lázaro Saavedra, Cirenaica Moreira, Ariamna Contino, Ernesto Javier Fernández, Felipe Dulzaides, Henry Eric Hernández, Humberto Díaz, Meira Marrero, V.A.E, Octavio Marín, René Peña, Ronald Vill, y varias piezas de Adonis Flores, Carlos Quintana, Enrique Rottenberg, José Ángel Toirac y Liudmila & Nelson.

Junto a la heterogeneidad de los formatos, conviven las posibles interpretaciones sugeridas al espectador; pero también la posición autoral frente a realidades que devienen en centro de las obras. Como suele suceder casi siempre cuando el ser humano es ojeado a fondo desde el arte, el rango de lecturas es increíblemente amplio. Con el mérito incuestionable, además, de motivar acuciosas reflexiones sobre el corpus social de la nación, en esa especie de ejercicio que implica mirarse a uno mismo y a los otros.

El diálogo entre lo individual y lo colectivo articula aquí un universo disímil de procedimientos artísticos, a la vez que genera cuestionamientos impostergables en el mundo contemporáneo, principalmente cuando están cada vez más difuminadas las fronteras entre lo privado y lo público. Ante una propuesta conceptual de múltiples aristas, prevalece la agudeza del acercamiento en términos estéticos y discursivos, que en este caso llega a convertirse en un revelador ensayo visual.

Parte de esa audacia subyace en una de las certezas que deja implícita la expo: resulta imposible que el análisis de diferentes circunstancias sociales influya en todos por igual, sin embargo, cada microrrelato puede ser capaz de remitir hacia otras microhistorias. Quizás porque en ese tejido social que nos une hay puntos en común, o bien porque ningún (in)dividuo —aun en su singularidad— es completa y definitivamente esa isla de la que, alguna vez, habló John Donne.

 

Enrique Rottenberg. Yo soy. Detalle
Enrique Rottenberg. Yo soy. Detalle

 

Henry Eric. Otra Isla para Miguel
Henry Eric. Otra Isla para Miguel

 

René Peña
René Peña. S/T

 

Toirac Tomas Recolector de materia prima.
Toirac. Tomás Recolector de materia prima