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Sentado en la luneta indiscreta
18December
Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano 39

Sentado en la luneta indiscreta

Hablar de Frank Padrón es hablar de pensamiento nada complaciente.

Por: Jorge Fernández Era

Ahí está los miércoles en nuestra pantalla chica. Nos propone filmes que quizás ya vimos en la cita de diciembre, pero igual nos perdimos a causa de la cola o el transporte. Frank Padrón es uno de los rostros más conocidos del cine cubano, y aunque se enfrente con seguridad al lente de la cámara, no es precisamente un actor, sino ese tipo que nos sugiere un filme con la sutileza de quien sabe que son tiempos para la bobería, y que hay materiales a los que le falta la lectura fácil y descomprometida. Y entonces terminamos viéndolo, creyendo en él y dándole las gracias.

También es la persona que año tras año, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, escribe la columna «La luneta indiscreta» en el Diario del Festival. Uno la lee para enterarse de lo que no te dice una escueta programación o una fría sinopsis, y hasta de esos hechos tras bambalinas que no se comentan en otros medios.

Hablar de Frank Padrón es hablar de pensamiento nada complaciente. Y cada vez que sale uno de sus tantos libros se compra porque se va a estar de acuerdo o no con sus criterios, pero pondrá a trabajar nuestras neuronas.

En este Festival del 2017 que ya concluye se ha presentado el volumen El cineasta que llevo dentro. Más de treinta años en la revista Cine Cubano (1984-2015), de Ediciones Icaic, con prólogo de Francisco López Sacha. Buen motivo para que Arte por Excelencias salga a entrevistarlo.

¿Qué diferencias hay entre el crítico que era Frank en los años ochenta y el de la actualidad?

Las lógicas: mayor ejercicio y práctica acumulados, un poco de más edad…, y con ellos la experiencia y la madurez. Eso tiene necesariamente que incidir en los resultados de la crítica y la literatura en general.

¿Qué disfrutas más: el periodismo, la literatura o la composición musical?

Lo disfruto todo. La composición musical es página vuelta, hace más de una década que no concibo un acorde, porque es muy estresante y me falta tiempo. El periodismo es el pan de cada día, aunque, como todo, lo ejerzo con gusto. Al ser más largo y demandar mayores esfuerzos, el libro es un proceso que degusto lentamente, como en buen vino, desde sus letras iniciales hasta la publicación.

¿Cuándo surgió La luneta indiscreta?

Hace años, más de treinta, en los primeros festivales.

¿Adecuas las películas a ver en el Festival a un plan que se te entrega o la sección sale según sea tu periplo por los cines?

Se decidió que, al tratarse de la voz del evento, no podían seguirse incluyendo críticas puntuales de las películas que compiten, pero sí las integrantes —muchas, como sabes— de las secciones paralelas. De ellas se nutre La luneta… Nadie me da ningún plan, si acaso alguna sugerencia de la junta directiva, pero es mi columna, ahí pongo mis criterios no solo en torno a lo que voy viendo, sino sobre sucesos y situaciones que se confrontan dentro y fuera de los cines, que ocurren en todo festival, y que merecen destaque. Me siento satisfecho, porque está entre lo más leído y buscado del Diario del Festival, y siempre genera polémica.

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