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Javier López y Fer Frances apuestan por Latinoamérica
12February

Javier López y Fer Frances apuestan por Latinoamérica

Por Jorge Fernández Era

Fer Frances estaba trabajando en Londres y no tenía el acceso de primera mano que anhelaba para trabajar con los artistas. Decidió regresar a España como curador independiente. Conocía a Javier López porque años antes intentó ofrecerle una obra en Moscú. Enterado aquel de que volvía a la península, tuvo varias conversaciones con él sobre arte, descubrieron que tenían muchas cosas en común y decidieron fundirse en una sola galería: la Javier López & Fer Frances, que combina artistas emergentes con otros más consagrados, para, como bien dice su promoción, «ofrecer una experiencia única: arte actual en un marco incomparable; naturaleza y arquitectura al servicio de tu disfrute en una exposición». Ahora tengo a Fer frente a mí en Zona Maco y contesta a mis preguntas.

Más de veinte años es tiempo suficiente para un recuento. ¿Qué ha logrado y qué no en estas dos décadas de trabajo la galería Javier López & Fer Frances?

Javier, cuando inauguró la galería en Londres, sentó un buen precedente. Fue el primer galerista, por ejemplo, en exponer a Martin Creed, uno de los grandes referentes del arte británico. Cuando estableció la galería en España, consiguió traer a unos cuantos, fíjate que Andreas Gurskey hizo su primera exposición en España.

Hemos conseguido que ciertos artistas tengan una presencia en España que no la hubieran tenido de no ser por nuestra galería. Es una colaboración que funciona muy bien: un señor ya establecido y con una carrera muy sólida, y yo, que soy muy joven, pero lo doy todo por el trabajo, es mi forma de vida.

¿Qué es lo que todavía no hemos logrado conseguir?: sacar el producto nacional a galerías e instituciones de un gran nivel.

En un mundo en que la ecología y la conciencia colectiva sobre el cambio climático ganan fuerza, ¿es casual que la galería se encuentre en el entorno inigualable de Monte del Pardo?

Es un auténtico privilegio, uno de los puntos fuertes que tenemos: el entorno en el cual se pueden observar las obras de arte. El espacio estuvo construido por Nacho Vicens, uno de los arquitectos más importantes de España, y lo hizo pensando en que los espacios interiores y exteriores fueran uno solo, que hubiera una conexión total entre los jardines y la galería. En Madrid, somos uno de las pocas galerías con la suerte de estar rodeadas de naturaleza.

¿No arriesgan demasiado promoviendo a artistas jóvenes?

Arriesgamos de la forma que es más sensata. Si tuviéramos una programación en la cual el ochenta por ciento de los artistas fueran jóvenes no podríamos realmente influenciar en tantos creadores. Si ves la historia reciente de los artistas contemporáneos de España, los que han conseguido dar el paso internacional los puedes contar con los dedos de la mano. Es muy poco realista pensar que puedes sacar a veinte artistas jóvenes si ya hacerlo con uno es complicado. Lo que estamos haciendo es apostar muy fuerte por dos o tres de ellos, tratando de colocarlos al mismo nivel de los que ya tienen nombre.

¿Qué prioridad tiene Zona Maco en la universalización de la galería?

Zona Maco es uno de los estandartes de nuestro calendario. Junto a ARCOMadrid es la feria donde mejor nos va. Con ella creamos una conexión con Latinoamérica que está funcionando muy bien. Ahora mismo estamos trabajando con el mexicano Eduardo Sarabia, primer artista de esta región con el que tenemos vínculos. La relación nuestra con México y con Latinoamérica va a ser para largo.

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