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Miguel Sbastida y su conexión con la Tierra
07June
Artículos

Miguel Sbastida y su conexión con la Tierra

Miguel Sbastida (Madrid, 1989) siempre encontró en su vida una forma de unirse al entorno y al planeta. Sus padres, científicos, le proporcionaron un aprendizaje relacional, en el que su imaginación siempre proyectó lo que ellos explicaban desde la cotidianeidad. “Yo recuerdo volver del colegio con mi padre y que nos dijera que se había metido un virus en el ordenador de casa, y acababa contándonos lo que era un virus dentro de nuestro cuerpo”, cuenta. Estuvo a punto de optar por una carrera universitaria en medioambientales y biología, pero el arte siempre llamó a su puerta y él le dejó pasar.

Vea además: La conversación entre suburbio y utopía que se mantiene en PHotoESPAÑA 2023

Mientras habla de cómo su infancia la protagonizaron los juguetes que realizaba él mismo y regalaba a sus compañeros, una obra mucho más reciente y adulta se proyecta en el suelo de la sala. El vídeo enseña una performance en plano cenital que se realizó en Torcas de los Palancares y Tierra Muerta. Descalzo, el artista camina por la zona limítrofe de los hundimientos formados por la disolución de roca caliza, que se acentúan con el cambio climático. Mientras sus pies tocan el suelo, él mantiene una conversación con el entorno para generar una interconexión. “Yo nunca habría hecho esta performance con las zapatillas puestas. Es la idea de escuchar a la tierra, de palparla. Cuando nos ponemos calzado, estamos creando ya una capa que nos separa de ella”. Junto con sus palabras se escucha el latido de su corazón. “Ha sido como un acto de fe, de entrega. Decir: confío en lo que tengo aquí debajo”.

Esta creación es una parte de While I breath and the Moon drifts away from Earth, la muestra que hace referencia a la primera obra que nos recibe en la galería Lucía Mendoza y que forma parte de PHotoEspaña 2023. La imagen que inicia todo es un tríptico realizado en Islandia, en el único lugar del mundo en el que se puede ver la separación de dos placas tectónicas. “Las placas se separan a la misma velocidad a la que crecen las uñas y al misma a la que la Luna se separa todos los días de la Tierra”. A las placas islandesas las acompaña esa Luna y sus manos. El satélite también es medido con su propio cuerpo, algo que representa la obra que descansa en la pared próxima al tríptico.

 

While I breathe and the Moon drifts away from Earth_2023_Impresión Fine Art sobre papel Hahnemühle y cristal grabado_90 x 180 cm
While I breathe and the Moon drifts away from Earth, 2023. Impresión Fine Art sobre papel Hahnemühle y cristal grabado, 90 x 180 cm. 

 

La exposición trata de “la disolución entre cuerpo y medioambiente”, lo que une geología y biología. “Si eres capaz de cuidar de lo externo como si fuera tu cuerpo mismo entonces es muy fácil generar un pensamiento ecológico horizontal”, dice. Una parte de la muestra enseña la invisibilidad de este proceso de unión, que escapa de nuestra percepción. Esta química del cuerpo con el planeta la presenció también en la Cascada de la Mea, Burgos. El carbonato cálcico de la roca está también en los huesos del ser humano. Como una reflexión, el artista también ha tallado esculturas que conectan y confunden el ciclo geológico y el biológico. Hay obras que parecen huesos y son fósiles, y viceversa. Con ello, trata de “disolver las fronteras entre lo humano y lo no humano, lo vivo y lo inerte, algo presente en el pensamiento de la filosofía occidental”.

Esta filosofía constituye una parte importante de la exposición. Presente en todas las obras, Miguel Sbastida ha realizado un estudio a raíz de preguntarse cuál es el origen del pensamiento de que el hombre blanco está por encima de todo. Investigó sobre la genealogía, la religión y los movimientos filosóficos a lo largo de los siglos. Este estudio se ve reflejado en el árbol genealógico enmarcado que proviene de investigaciones teológicas o en la escala naturae de Aristóteles. Un recorrido por la historia del pensamiento y la relación del ser humano con el planeta en el que vive: “El ser humano no se relaciona sólo entre sí y con el medio, sino que nuestra relación con el medio está culturalmente construida”.

Estas investigaciones duraron aproximadamente seis años. Sin embargo, otras inquietudes rodearon al artista en todo este periodo, por lo que su arte no quedó únicamente en lo que vemos en la exposición. Nos habla de cómo se interesó por la geología y por la etapa del antropoceno. “En ella se puede ver la huella de la industrialización”. Menciona a partir de ella el cambio climático, factor importante en su obra. Cuando le preguntamos acerca de cómo el arte podría ayudar en la situación actual que estamos viviendo, se refiere al poder del arte de causar algo en el ser humano. “El arte te posiciona en un lugar en el que estás sintiendo algo. Es capaz de hacer visibles datos de una manera experiencial y sitúa al espectador en un lugar cargado políticamente”, declara. “Tiene capacidad de generar un pensamiento crítico, generar espacios de conversación para estas problemáticas”.

Cuando el recorrido llega a su fin, volvemos al inicio de todo, a lo que le ha llevado a enmarcar sus obras y colocarlas en estas paredes. En cuanto a su inspiración, dice que es injusto mencionar a dos o tres personas. “He tenido profesoras muy buenas que han llegado a sembrar una semilla de inquietud”. Recuerda una frase de una de ellas con cariño: “muchas veces hacemos arte desde el concepto que todos conocemos, pero piensa qué puede ser el arte, a dónde pueden llegar con las cosas que te interesan”. Y aquí están. La Luna se separa de la Tierra y su obra está conectada como nunca.