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Cuba en la 55 Bienal de Venecia
08July
Artículos

Cuba en la 55 Bienal de Venecia

La mítica ciudad de los puentes y canales reúne nuevamente a expertos y artistas de las artes visuales en uno de los espacios más importantes del arte contemporáneo: la Bienal de Venecia. Con más de un siglo de fundado (1895) este megaevento arriba a su 55ª edición con el título El Palacio Enciclopédico[1], una idea del artista autodidacta italo-americano Marino Auriti que se presentó, en 1955 en la Oficina de Patentes de EE.UU. y que es retomada por el curador Massimiliano Gioni.  

Como exposición El Palacio Enciclopédico estará situado en el Pabellón Central (Giardini) y en el Arsenale formando un único itinerario que reúne obras del siglo pasado junto a poéticas más actuales.

La cita  ha convocado a más de ciento cincuenta artistas de treinta y siete países —diez de ellos invitados por primera vez— y ochenta y ocho participaciones nacionales. Al mismo tiempo se realizarán cuarenta y siete eventos colaterales promovidos por diversas organizaciones en diferentes espacios de la ciudad.

La participación cubana en Venecia ha estado marcada durante las anteriores 54 ediciones por invitaciones puntuales fundamentalmente en exposiciones colectivas o como parte del Instituto Italo-Latinoamericano (IILA). La presencia de la Isla este año se ve privilegiada por la exposición La perversión de lo clásico: anarquía de los relatos que, curada por Jorge Fernández Torres, director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, y por el italiano Giacomo Zaza, se encontrará en el Museo de Arqueología, de la Plaza de San Marcos.

El proceso curatorial debió enfrentar disímiles retos, entre ellos el de hacer confluir en un mismo espacio antigüedades romanas y obras de arte contemporáneo. Un segundo desafío para el proyecto de Cuba —explica Jorge Fernández— era crear un diálogo con las propuestas de los artistas internacionales que se insertarían en este pabellón. 

La nómina cubana está integrada por figuras de primer nivel como: Sandra Ramos, Antonio Eligio Fernández (TONEL), Lázaro Saavedra, Glenda León,  Nelson y Liudmila y María Magdalena Campos/Neil Leonard.

La perversión de lo clásico: anarquía de los relatos tendrá como uno de sus temas fundamentales la representación de la Isla así como los conflictos históricos y territoriales adaptados al escenario específico de Venecia, ejemplo de ello son las propuestas de Sandra Ramos, Nelson y Liudmila y Tonel.

La selección de obras de este último artista incluyó piezas como Constructivo, una obra de finales de los años 90, que fue exhibida recientemente en la exposición El viaje. Paredes que hablan, en Factoría Habana. El artista vuelve sobre el concepto de nación a partir de la representación de la bandera cubana sobre un bloque de concreto.

En esta línea Tonel nos presenta Autorretrato de los 50 años en la que se establece una analogía entre la edad del artista y los aniversarios de la revolución cubana. El individuo es anulado por un proceso que no deja lugar al protagonismo particular sino a la efervescencia colectiva. Las otras dos piezas  de este artista que se incluyeron fueron, Iluminaciones, presentada en la exposición Nothing to learn (Galería Habana, 2010) y Por una radio constructiva que servirá de puente con la producción de uno de los artistas internacionales invitado a participar en esta exposición.

El dúo conformado por Nelson Ramírez de Arrellano y Liudmila  Velasco retoma el tema de la insularidad a través de la video-animación La Isla, de la serie Absolut Revolution. El Monumento de José Martí en la Plaza de la Revolución se yergue firme frente a las aguas del mar que han anulado toda representación de la Isla. Según nos comenta Jorge Fernández, esta pieza compartirá el espacio con un busto del emperador romano Marco Aurelio.

La conexión entre espacios en conflicto es un tema que ha estado presente en la producción de Sandra Ramos. En la Oncena Bienal de La Habana presentó la pieza 90 millas  (distancia que separa a la Florida de La Habana) en la que el puente funciona a modo de espacio de tregua entre estos territorios. Para la exposición de Venecia la artista retoma los conflictos históricos con un trabajo inédito realizado para la Bienal que se titula Italia-Los Balcanes y que es una continuación de la pieza anterior.

La reflexión antropológica estará presente en la propuesta de María Magdalena Campos y Neil Leonard, con el performance Llegó Fefa que forma parte de un trabajo presentado en el 2012 en la Casa de las Américas y la Oncena Bienal de La Habana. Con esta acción exhortan a pensar en el fenómeno de la transterritorialidad y las significaciones que las palabras FE y FAMILIA encierran en el proceso migratorio y los conflictos entre EE.UU.-Cuba.

Otra de las obras de María Magdalena y Neil Leonard se titula 53+1=54+1=55. El uso de estas cifras alude a las edades de los artistas, los años de la Revolución cubana y la 55ª edición de la Bienal de Venecia.

La relación del hombre y el cosmos es advertida por la obra Música de esfera de la artista Glenda León quien retoma los conceptos de la filosofía y los algoritmos de los pensadores clásicos para el movimiento de los planetas y astros. La música asociada también a estos conceptos matemáticos le permite reproducir el espacio del cosmos y el lugar que ocupa el hombre.

La producción de Lázaro Saavedra demuestra la pluralidad de discursos del arte cubano contemporáneo. El artista resemantiza para esta exposición piezas claves de los años 90 como el Detector de ideologías, en el que está implícito el discurso político. Otra pieza suya, un busto de Karl Marx con un ojo manchado de tinta roja, se ha colocado en un espacio diferente del Museo. La pieza, exhibida a fines de la década del 80 en Galería Habana, deberá dialogar ahora con representaciones de emperadores y militares romanos. Por último Saavedra presentará una video-instalación en la que comparte sus reflexiones sobre la Bienal, la función de la institución arte y su papel como mediadora. 

En otro espacio de la ciudad la representación cubana se extiende al Instituto Italo-Latinoamericano (IILA) con la presencia del joven artista Humberto Díaz en una exposición que cuenta con la curaduría del reconocido especialista Alfons Hug. La obra de Díaz se titula 150 metros de soga y en ella se utiliza este elemento para crear un escenario en el que el espectador puede establecer múltiples conexiones con la pieza.

En el Museo de Arqueología junto a la selección cubana expondrán los artistas internacionales —seleccionados por Giacomo Zaza— H.H Lim, Wang Du, Hermann Nitsch, Rui Chafes, Pedro Costa y Francesca Leone. 

Sin atrevernos a predecir el futuro la presencia cubana en esta 55ª edición de la Bienal de Venecia abre un importante espacio de análisis sobre el arte contemporáneo de la Isla y la existencia de una pluralidad de temas que transitan desde de lo local a lo universal.

 

[1] Este “Palazzo Enciclopédico” sería un museo imaginario para albergar todo el conocimiento del mundo y  reuniría los más grandes descubrimientos en un edificio de 136 pisos que se elevaría a 700 metros de altura y ocuparía más de 16 manzanas en la ciudad de Washington, DC.