El Museo Guggenheim Bilbao presenta 66–76–26, una nueva instalación del artista y cineasta Steve McQueen, concebida específicamente para los espacios del museo. La obra podrá visitarse del 9 de octubre de 2026 al 21 de febrero de 2027, con la comisaría de Lekha Hileman y el patrocinio de Occident.
La instalación parte de dos interpretaciones de Wild Is the Wind, canción compuesta por Dimitri Tiomkin y Ned Washington: la grabación realizada por Nina Simone en 1966 y la versión de David Bowie de 1976. McQueen presenta ambas interpretaciones desprovistas de instrumentación y reproducidas a capela en una sala a oscuras, situando la voz humana como único elemento protagonista.
Wild is the Wind, en el centro de lo nuevo de McQueen
La elección de Wild Is the Wind responde a una relación personal y artística que McQueen mantiene con esta canción desde hace más de tres décadas. El artista descubrió primero la versión de Bowie a mediados de los años noventa y posteriormente la interpretación de Simone. Desde entonces, la canción ha reaparecido en su trayectoria, atraído por una composición que combina distintos registros emocionales: canción de amor, elegía y expresión de nostalgia.
¿Cómo se expondrá?
En 66–76–26, las voces de Simone y Bowie se sitúan en extremos opuestos de la sala. El desplazamiento de los visitantes por la galería modifica su percepción del sonido y convierte el espacio arquitectónico en parte fundamental de la obra. Las dos voces parecen responderse a través de la sala, estableciendo un diálogo entre dos artistas separados por diez años.
El título de la instalación hace referencia a los años de las dos grabaciones (1966 y 1976) y al año de presentación de la obra (2026).
El encuentro entre ambas interpretaciones permite además establecer una conexión entre los contextos históricos en los que fueron creadas y el presente.
Una canción marcada por la historia: Simone y Bowie grabaron sus versiones en décadas marcadas por importantes transformaciones sociales y políticas, desde el movimiento por los derechos civiles y la guerra de Vietnam hasta el escándalo Watergate.
El sonido y el silencio como materiales artísticos
La instalación profundiza en una línea de trabajo desarrollada por McQueen en sus obras más recientes, en las que el sonido, la luz y la percepción adquieren un papel central.
La ausencia de estímulos visuales convierte la galería en un espacio de escucha en el que el público toma conciencia no solo de las voces, sino también del silencio, las pausas, las respiraciones y el paso del tiempo.
El papel del silencio (visual y sonoro)
El artista entiende el silencio como un material activo, siguiendo una concepción vinculada a la importancia que el músico Miles Davis otorgaba a los espacios entre las notas. En esta obra, lo que no se escucha adquiere tanta relevancia como aquello que está presente.
Otras actividades relacionadas
Paralelamente, el Museo Guggenheim Bilbao organizará un ciclo de cine dedicado a la producción cinematográfica de Steve McQueen, que permitirá profundizar en la relación entre su trabajo para el cine y su práctica artística.
La propuesta pondrá de relieve algunos de los temas recurrentes de su trayectoria, como la memoria, la percepción, la duración y la capacidad del arte para generar espacios de reflexión y encuentro.
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