No es habitual que una marca de moda decida abrir una galería de arte. Y mucho menos que lo haga con la intención de cambiar cómo se expone el arte en una ciudad como Barcelona. Pero eso es exactamente lo que plantea La Masía Gallery, el nuevo espacio impulsado por Nude Project junto a Urvanity Projects, donde la experiencia artística deja de ser estática para convertirse en algo vivo.
La propuesta no gira únicamente en torno a las obras, sino al concepto: un espacio que se transforma constantemente, con hasta ocho exposiciones al año, pensado para que siempre haya algo nuevo que ver y que invite a volver. No es una galería tradicional, ni pretende serlo. Aquí el arte convive con el universo de una marca que ha construido su identidad precisamente sobre la creatividad.
Detrás de esta idea hay una historia personal. Bruno Casanovas, cofundador de Nude Project, recuerda una masía familiar donde artistas y creadores se reunían de forma natural. “Era un lugar donde pasaban cosas, la gente se reunía en torno al arte de forma natural”, explica. No era un espacio institucional, sino un punto de encuentro creativo. Esa memoria se convierte ahora en proyecto: un intento de recuperar ese espíritu en un contexto contemporáneo.
Y aquí aparece una de las preguntas más interesantes: ¿estamos ante una galería o ante un nuevo modelo de experiencia cultural impulsado por marcas? La respuesta, probablemente, esté en el punto intermedio. La Masía Gallery no busca replicar fórmulas, sino construir un espacio con identidad propia, donde el arte no sea un complemento, sino el eje.
Flamenco convertido en pintura: la exposición de Carlota Pérez de Castro marca el inicio de un modelo diferente
La primera exposición ya deja clara la dirección. La artista Carlota Pérez de Castro presenta un trabajo donde el flamenco no se representa, sino que se transforma. A través de 14 obras que combinan pintura e instalación, el gesto del baile se convierte en color, ritmo y materia.
Aquí no hay una mirada literal. La artista trabaja desde la energía del movimiento, trasladando al lienzo la intensidad física y emocional del flamenco. El resultado es un lenguaje visual que se mueve entre la figuración y la abstracción, pero que mantiene siempre una conexión directa con el cuerpo y la acción.
Este enfoque no es casual. Pérez de Castro lleva años explorando la pintura como proceso, como algo que sucede más allá del cuadro. Su trayectoria internacional —con presencia en ciudades como Nueva York, Seúl o Milán— y sus exposiciones en espacios como la Fundació Miró o el Palacio de Cibeles refuerzan esa idea de una práctica artística en constante evolución.
En este contexto, La Masía Gallery funciona como algo más que un espacio expositivo. Es un lugar donde el arte se activa, donde cada muestra transforma el entorno y donde el espectador deja de ser pasivo para formar parte de la experiencia.
Porque, en el fondo, el proyecto plantea una cuestión clave para el momento actual: ¿necesita el arte nuevos formatos para seguir conectando con el público? Todo apunta a que sí. Y propuestas como esta, a medio camino entre cultura, marca y experiencia, parecen marcar una dirección clara.




