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Un casino para Teresita
20May

Un casino para Teresita

Teresita Segarra es un nombre más que popular en Cuba. Hizo cátedra en la televisión y la radio cubanas con su voz inconfundible, excelente dicción, elegancia y cultura, cuatro cualidades que se han ido perdiendo con la improvisación desmedida en el éter y en los espacios públicos. Maestra, periodista y realizadora audiovisual, fue durante muchos años presidenta de la Comisión de Evaluación de Locutores de la TV, y su talento la ha llevado a trabajar en Checoslovaquia, Bulgaria, México, Angola y otras naciones.

La he citado no para discurrir sobre los medios de difusión masiva y la impronta que la excelente locutora y animadora ha dejado en el público, sino de otra labor casi desconocida que desde sus responsabilidades en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y con el apoyo de la Dirección Municipal de Cultura de Playa, viene llevando desde hace diez años, cuando creó el proyecto Casineando en Playa, para que el casino, considerado por muchos como la más viva manifestación del baile nacional, mantenga sus esencias.

Vacílala

Arte por Excelencias tuvo la oportunidad de asistir a la celebración por la década de vida de Casineando en Playa, efectuada en el Círculo Social Obrero Armando Mestre, bañado por las aguas del litoral habanero, donde cada miembro lucía en su pecho un sello alegórico confeccionado por cortesía del grupo Excelencias, y donde también se honró a los fundadores y principales artífices del proyecto, entre ellos Manuel Martínez Castillo, especialista, asesor y profesor del municipio Playa, quien rememora: «Fue el 12 de junio de 2009, en la Casa Central de las FAR. Luego estuvimos siete años en el Círculo Social Obrero Gerardo Abreu Fontán, y ya van tres de estar aquí. Casineando se ha mantenido contra viento y marea. Teresita, con mucho ahínco, ha logrado que sobreviva».

Casineando en Playa incluye varias ruedas de casino, pero ello no es óbice para que estas interactúen y sea difícil para los que las disfrutamos desde afuera contar cuántas parejas, no importa la edad, se suman a las órdenes de los guías. Roberto Valón del Toro me explica los pormenores de esa singular dirección artística: «Hay que saber, en primer lugar, bailar bien, llevar la secuencia, organizar los diferentes pasillos: “prima”, “enchufla”, “vacílala”, “el sombrero”, “el patín”…, que son la esencia del casino que se bailaba en los salones. Son órdenes que se intercalan, no expresamente organizadas. De la empatía que se logre depende lo bello de cada coreografía, espontánea y única».

Un paso para arriba

«No se puede ir de lo grande a lo pequeño —me dice Teresita Segarra cuando recuerda los intentos de hacer masivas las ruedas de casino—. Hay que fortalecer la base, crear el ambiente para que la juventud se sume. Los de la tercera edad bailamos como antes, somos los fundadores del casino, pero hay que trabajar con los que deben continuar esa tradición. Yo organicé una presentación de Casineando en Playa en el Salón Rosado de La Tropical, y convoqué a las ruedas de casino que se organizaban en las escuelas. Pero es algo que no se puede institucionalizar, porque es un baile de salón muy espontáneo, hay que promoverlo desde los centros escolares en cada una de sus actividades, para que la juventud se sienta atraída. Mi preocupación es que cada vez se impone más entre ellos romper con el baile en parejas. En los teatros, que es donde se presentan más las orquestas, lo que se hace es mover la cintura de forma individual y delante del asiento, y el casino precisa de salones, porque es un baile de salón. El baile en parejas se está diluyendo, no hay escenarios adecuados para practicarlo».

Le comento sobre algunas tendencias a la moda que en cierto modo minimizan el valor de las auténticas expresiones de la cultura tradicional. «Nuestro casino —apunta— es un baile popular. La salsa, con todas sus coreografías, está bien que exista, pero es un baile muy difícil, aunque la base, no nos engañemos, sea el son, la música cubana. Los jóvenes aplican nuevas versiones, nuevas formas, pero no se pueden desviar de la base, de cómo se baila el casino desde sus orígenes».

Un viejo propósito salta a la palestra: el de proclamar al baile del casino Patrimonio Cultural de la Nación: «Ahí ha quedado —se lamenta Teresita—: en el sueño y los propósitos de un grupo reducido de personas. Si declararon a la rumba Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, también debía ser reconocido de alguna manera el casino, que es el baile que nos identifica en todo el mundo. Yo no me siento protagónica en esto de mantener y desarrollar el casino. Somos una parte, un granito, el protagonismo lo tiene el baile. El día que al casino se le considere Patrimonio Cultural de la Nación nos vamos a sentir muy orgullosos de que Casineando en Playa haya puesto lo suyo en ese logro».

 

 

Bailadores con Teresita Segarra

 

Bailadores

 

Casineando

 

Bailadores de casino

 

Proyecto Cultural Casineando

 

Bailadores de Casineando en Playa

 

Bailadores de Casino

 

Bailadores en Casineando en Playa

 

Casineando en Playa cumple 10 años

 

Guía de rueda de casino

 

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