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Vivir el arte: un debate a 4 voces con acento ecuatoriano en Madrid
06February

Vivir el arte: un debate a 4 voces con acento ecuatoriano en Madrid

La Embajada del Ecuador en España abrió este jueves un espacio de reflexión íntima y colectiva en Madrid con el encuentro “Vivir el Arte”, una cita dedicada a la creación artística ecuatoriana en la capital española. Más que un conversatorio a al uso, el evento devino un diálogo honesto sobre identidad y proceso creativo.

Conducidos por el historiador del arte, investigador y curador ecuatoriano Erick Peralvo, los artistas visuales Beto Valencia (Beto Val)María Gloria Andrade y Pablo Mora, debatieron en torno a la forma de crear en la sociedad contemporánea, en el Centro Cultural Ecuatoriano.

Valencia confesó no sentirse artista, no por falsa modestia, sino por una relación casi accidental con el arte. Para él, la creación nace de la desesperación emocional y de una búsqueda que atraviesa distintos formatos: revistas infantiles, cine de animación, teatro o collage digital. Y es que el también cineasta ha sido reconocido sobre todo por su trabajo en el collage digital surrealista de estética vintage.

“Todo lo que hago lo hago para mi niño interior”, afirmó, dejando claro que su motor creativo sigue siendo el juego, la imaginación y la infancia como territorio fértil.

Por su parte Andrade, con más de tres décadas de trayectoria en la plástica, e definió más como “creadora” que como artista. Su obra, basada en la exploración de la materia, el color y la memoria, utiliza materiales reciclados encontrados en la calle: plásticos, metales, objetos descartados que ella transforma sin borrar su historia previa. Para ella, el proceso creativo es una forma de escuchar lo que la vida va diciendo, incluso en medio del ruido informativo, la incertidumbre y la acumulación de noticias inquietantes.

“Transformar basura en algo bello es mi manera de arreglar el mundo”, explicó.

Mientras, el arquitecto y vitralista Mora compartió un recorrido vital marcado por la curiosidad y la exploración constante. Formado como arquitecto, encontró en la música y el vitral un lenguaje propio donde convergen espacio, luz y color. Así, defendió el arte como una forma de vida que moldea la manera de observar, relacionarse y comprender el mundo.

“Si yo hago arte, el arte me hace a mí”, dijo.

En materia de relación con el público. Beto Valencia reflexionó sobre la transición entre sus trabajos editoriales para niños en Ecuador y el éxito internacional de su collage digital en redes sociales. Aunque la estética pueda parecer más adulta, el espíritu sigue siendo el mismo: unir piezas como un rompecabezas, imaginar criaturas imposibles y jugar sin miedo. Su trabajo con imágenes botánicas y científicas de hace dos siglos, reutilizadas digitalmente, comenzó como un desahogo durante la pandemia y terminó llevándolo a una proyección global, incluida una portada en The New York Times Kids.

El cierre, a cargo del restaurante ecuatoriano Ayawasca, completó el ciclo de fusión entre Ecuador y España, llevando el arte a la gastronomía, o quizás simplemente como representación de otra de sus formas más efímeras.