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El segundo debut de Viengsay Valdés
31July

El segundo debut de Viengsay Valdés

Una nueva etapa del Ballet Nacional de Cuba (BNC) —fundado en 1948 por el triunvirato Alonso: Fernando, Alicia y Alberto— se inicia con el nombramiento de Viengsay Valdés como subdirectora artística de la compañía. Una de sus más brillantes primeras bailarinas compartirá esta responsabilidad junto con la sempiterna directora general, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

Su característica principal es entregarse con pasión, rigor y disciplina al arte del ballet. A partir de este desafío, que comenzó el 22 de enero, la primera bailarina, cuyo nombre, de origen laosiano, significa Victoria, ha demostrado en estos primeros meses con cuánta firmeza y autoridad llevará el timón para que esta prestigiosa nave siga con rumbo seguro.

A mediados de marzo, Valdés, con su cargo a cuestas, subió a escena para protagonizar Cenicienta, del reconocido coreógrafo cubano Pedro Consuegra, sobre música del austriaco Johann Strauss hijo. La flamante subdirectora de la compañía aprovechó la ocasión para hacer fehaciente algunos de sus objetivos artísticos y estéticos futuros, al compartir escena con miembros del cuerpo de baile que apenas habían tenido una experiencia anterior en esta pieza. Sin duda, ya se respiraba aire fresco en la escena de la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, con una Cenicienta que trajo vitalidad, colorido y matices de chispeante humor, con solo unas semanas de arduo y sensato empeño.

¿Qué representa el nombramiento en este momento de su carrera como primera bailarina?

Un reconocimiento a mi esfuerzo, al conjunto de mi carrera y un estímulo para crecer más como profesional y especialmente como maestra. Un impulso para trabajar ya no solo por mí, sino para muchos bailarines, la mayoría muy jóvenes, para tratar de honrar los preceptos de la escuela cubana de ballet y luchar por desarrollarla, mantenerla y, de ser posible, elevar su prestigio.

¿Cree que esto afectará el desempeño pleno de sus presentaciones escénicas locales e internacionales?

Lucharé por que no me afecte, sino que me enriquezca, porque los buenos maestros enseñando aprenden. Eso siempre me decía el gran Fernando Alonso y lo ratificaban las cuatro joyas. Cuando él las puso a enseñar, se convirtieron en mejores artistas, y esto está dicho por ellas mismas. Mi voluntad es de entrega en plenitud.

¿Cómo logrará conciliar ambas responsabilidades profesionales? ¿Acaso ya cuenta con el apoyo de sus colegas en estas lides, así como de los miembros del cuerpo de baile?

Cuento con el apoyo de experimentados maestros como Aurora Bosch y el coreógrafo Alberto Méndez, la experimentada Ocilia Pedrera, al frente del departamento de regisserato. El maestro Lázaro Carreño nos está ayudando sobre todo en entrenar a los jóvenes bailarines en la labor de trabajo de pareja. Además de mantener el antiguo equipo de profesores de la compañía y de sumar en el futuro a otros que pueden aportar desde sus propias experiencias y aprendizajes.

¿Qué piensa diseñar como novedades en la programación futura de títulos del repertorio? ¿Mantendrá lo previsto para esta temporada de 2019?

En 2019 estoy sujeta a cumplir con los compromisos previos a mi nombramiento, aunque enseguida comencé a reformular propuestas, sobre todo de los programas previstos para presentar en La Habana, y los resultados ya se ven en los escenarios. Así que trato de cumplir con lo establecido y al mismo tiempo ir insertando mis ideas. En cuanto a futuros títulos, por supuesto que habrá novedades, pero prefiero anunciarlas en su momento para mayor sorpresa de mis propios bailarines, a quienes me gustaría entusiasmar primero.

¿Cree que la compañía está en el momento adecuado para revisar el desempeño de su personal artístico activo y, consiguientemente, hacer las necesarias promociones, o mantenerlos en los rangos actuales?

Ninguna compañía en el mundo permanece estática, la danza es un arte vivo. El artista se evalúa constantemente. Ojalá los bailarines se convirtieran en sus más férreos evaluadores. Hay mucho talento ahora mismo en la compañía, yo recién asumí el cargo, me estoy familiarizando con todos desde mi nueva responsabilidad, y una de mis primeras medidas fue crear audiciones para los roles de los diferentes personajes, como sucedió en la más reciente temporada de Cenicienta. Me interesa mucho que todos entiendan que, sin importar los rangos, la mejor competencia de un artista es cuando compite consigo mismo, y, además, que sepan que todos somos importantes para construir la imagen del Ballet Nacional de Cuba.

¿Tiene entre sus intenciones invitar a reconocidos coreógrafos para enriquecer el repertorio activo?

Ya lo estoy haciendo. El Premio Nacional de Danza 2004 Alberto Méndez comenzó a remontar sus obras en la compañía y acaba de crear un pas de deux nuevo para dos jóvenes bailarines, a propósito del Festival La Huella de España. En lo inmediato, la compañía tiene el compromiso inquebrantable de una gira por España y, de regreso a Cuba, a fines del verano, comenzaremos a trabajar con creadores cubanos y extranjeros.

Antes de recibir y leer las respuestas a nuestro cuestionario, este cronista había asistido a una representación por el BNC del ballet La Cenicienta, del reconocido coreógrafo Pedro Consuegra, sobre la música de Johann Strauss hijo, quien logró viajar a Cuba desde la ciudad francesa de Marsella, donde fijó su residencia desde finales de los años cincuenta del pasado siglo, con el objetivo expreso de revisar in extenso y poner a punto esta puesta en escena: los asuntos de ortodoxia en el estilo Petipa, así como la dramaturgia general, con la clarificación de la líneas narrativas de la historia, a partir de la importancia dada a la pantomima de cada personaje, teniendo en cuenta el alto porcentaje de bailarines primerizos en asumir dichos papeles. Esta producción será vista esta primavera en varios escenarios de la península ibérica.