Para celebrar el 40 aniversario del Club Amigos de la Boina de Madrid, la capital española vivió este 23 de febrero un encuentro entre distintos clubes boineros del país en reconocimiento del valor artístico y social de una prenda profundamente arraigada en la identidad española.
El eje central fue el homenaje a Alfredo Amestoy, periodista y fundador del club madrileño, figura clave en la preservación y difusión de la cultura boinera. La cita sirvió para recordar cómo la boina ha pasado de ser un complemento rural y obrero a convertirse en un símbolo cultural con lecturas estéticas, históricas y hasta escénicas.
Una prenda con peso simbólico
Lejos de la anécdota folclórica, los clubes participantes defendieron la boina como un elemento de patrimonio vivo. En el imaginario colectivo español, esta pieza textil ha acompañado a generaciones de trabajadores, artistas y personajes populares, consolidándose como un icono reconocible dentro y fuera del país.
A día de hoy el club vela por la vitalidad de esta tradición. Durante la presemtación estuvieron también su secretario Manolo Seixas, junto a los socios Ángel Niño, Elia Picardo, Javier Saguar y Silvia Catoira.
Reconocimientos “Socios de Honra”
Como parte de la celebración se entregaron las insignias y diplomas de “Socios de Honra” por parte del club gallego a varios representantes del movimiento boinero nacional. Su presidente Antón Alonso emboinó a: Ángel Manuel García (Madrid), José Carlos Toledano (Madrid), José Manuel Auñón (Cuenca), Rafael Jiménez (Benidorm), José Montes (Dénia) y Josemi Cuesta (Bizkaia).
El colofón lo puso el tradicional “emboinamiento” de nuevas personalidades, uno de los rituales más representativos de estos encuentros. Recibieron la boina José Luis Pardos Aldea, Amando Veiga, ڍJosé Luis Mur, la cupletista y escritora Olga María Ramos y el actor Francisco Ruiz.
La ceremonia reafirmó, así, la voluntad de estos colectivos de proyectar la boina como un emblema cultural contemporáneo. La boina sigue teniendo historia… y también futuro.
