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PICTOPÍAS
14April

PICTOPÍAS

Douglas Pérez (Cuba, 1972) es uno de los artistas que participa como invitado oficial a la X Bienal de La Habana. Su proyecto Pictopías ha despertado la atención de una gran cantidad de público en el complejo Morro-Cabaña. En esta entrevista comenta acerca de los presupuestos conceptuales de la muestra.

Es una serie de obras que llevo realizando hace alrededor de dos años. En este caso he seleccionado piezas de gran formato bajo el tema de la globalización y la identidad. Son obras que tratan de relacionarse con el espectador, lograr una tensión con él por la espectacularidad; obras en las que casi puedes sumergirte e ir descubriendo, entre los niveles de información y las claves que se ofrecen, diferentes problemas de la vida cotidiana, tanto de Cuba como ciudadano de un contexto específico, como del mundo en general. En ellas aparecen la problemática de los combustibles fósiles…, ahí tengo una pieza que se titula “Crudo” en la que se insinúa un corte transversal de un pozo petrolero y en las capas inferiores de la tierra se dibuja el mapa de La Habana, una Habana hecha precisamente con los residuos del crudo, con el goteo de la misma sustancia del petróleo, una pasta espesa que va dibujando el perfil de la ciudad. En cada uno de los cuadros, realizados en óleo sobre tela, hay un tema central unido por una especie de metáfora visual que he implementado a través de la presencia de los legos, esas piezas de armar que utilizan los niños, para darle al espectador la sensación de construir un mundo y, al mismo tiempo, reproducir la idea de una maqueta. Es como si estuvieras viendo un proyecto de sociedad ideal ensayado. Está también la pieza “Ladacar” donde aparecen las necesidades básicas del individuo: calzar, cubrirse, alimentarse, implícitas en una imagen de una casa construida con estos legos, el auto como medio de transporte y la planta como símbolo de ese pequeño fragmento de naturaleza que todos necesitamos para adecuar el espacio vital y hacerlo un poco más confortable…

La serie tiene como hilo conductor a nivel temático-conceptual la antropofagia que el ser humano vive hoy, sin pensar que los recursos naturales son finitos y el planeta está sufriendo transformaciones que, a la postre, van a diseñar nuestro final; por eso es que hago pinceladas de ese mundo catastrófico que mueve el arte de las masas, pensando en la baja cultura, por ejemplo, en el arte del Manga, los comics, o las novelas de ciencia ficción, donde se especula siempre acerca del fin del mundo, o sobre un futuro incierto. Jugando con todos estos elementos, se arma el proyecto. Pictopías es la unión del término picto (imagen), con la palabra utopía. En todas las obras La Habana es la protagonista.

¿Participas también en una muestra colateral?
Sí, en Cómo regresar, ubicada en el Miramar Trade Center. Es una muestra bipersonal junto al artista Enrique Baster. La idea es contar una historia, la historia de Cuba, desde una perspectiva íntima, explicitada en dos metáforas: una, la escala pequeña de las obras, que alude precisamente a intimidad, porque pueden ser acogidas, protegidas, atesoradas; y la otra, en términos conceptuales, son como especie de oraciones que marchan paralelamente, dos artistas o visiones que se encuentran en el medio del espacio, espacio en el que están reflejadas todas las contradicciones desde el punto de vista crítico a la hora de entender ese compendio que es la historia, sobre todo la historia de Cuba. A nivel de imágenes hay conexiones entre lo que es la cultura, la sociedad y la política. Se puede también constatar desde la perspectiva del humor gráfico, sobre todo desde mi trabajo, muchas reflexiones que aluden a las interrogantes: ¿qué somos como cubanos?, ¿hacia dónde nos estamos moviendo?, ¿qué buscamos?, ¿qué perseguimos?

Evidentemente hay una coherencia de conceptos y significados entre tus muestras oficiales y las colaterales…
Por supuesto, el concepto de globalización no puede existir sin una cohabitación con la idea del cuidado y la admiración hacia las expresiones locales. Las expresiones contextuales son las que, en definitiva, construyen o clarifican la idea de la globalización.

Es tu primera vez en la Bienal de La Habana, ¿qué importancia le concedes a este hecho?
Participo por primera vez como invitado oficial. Las Bienales en Cuba siempre han sido muy dinámicas, y desde que me gradué en el Instituto Superior de Arte he estado vinculado de alguna manera a las Bienales, desde exposiciones colaterales o activando con mi ayuda y asistencia a artistas que han participado en ediciones anteriores. Es un espacio donde se reúnen, de manera excepcional, conocedores, especialistas, coleccionistas, críticos, teóricos, gente de las instituciones y de los Museos, coordinadores de proyectos de becas y colaboraciones… La Bienal de La Habana, como cualquier Bienal, es fundamental para un artista, en el sentido de que le permite dialogar y confrontar sus ideas en términos prácticos e internacionales, y sincronizar sus procesos creativos.