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Puntadas en el tejido (incompleto) de Marilyn Bobes
05November

Puntadas en el tejido (incompleto) de Marilyn Bobes

MARILYN BOBESEn sus palabras hay numerosos hilos que dialogan con el tiempo, con la belleza y sus posibles contrapartes, con las antípodas de oscuridad y luz para mostrarnos las esquirlas de la supervivencia cotidiana. No es la suya una escritura del confort, porque con la poeta, narradora y editora Marilyn Bobes (La Habana, 1955), resulta difícil saber dónde comienza o termina el bordado del poema sin asumir los riesgos de nombrar lo agreste, lo roto, lo perdido. Más allá de esas marcas dolorosas, sus versos traslucen un «empezar continuo», «una tautológica e imprescindible confirmación de la esperanza».


No en vano, en uno de sus primeros cuadernos, La aguja en el pajar, editado en 1980, abordaba desde el ejercicio de la creación esas complejidades que entraña la existencia. «No es una aguja para cambiar la vida —nos dice—, pero su trazo puede hacer un mapa». Y esa ha sido su voluntad durante más de tres décadas de creación poética: armar un paisaje personal que pulsa los resortes del miedo, la soledad, la nostalgia o el (des)amor. Asume su condición de mujer desde un arquitrabe subversivo —sobre todo en su poesía inicial—, casi nunca solemne, para mirar de cerca los destinos del sujeto femenino y otorgarle una voz que intenta mostrarse bajo los signos de la desnudez y la libertad.


También la experimentación, la búsqueda de nuevos rejuegos expresivos que dialogan con la tradición lírica y que intentan penetrar la realidad desde disímiles espacios, marcan su polifonía, las múltiples voces del poema que casi siempre logra mantener ese espíritu coloquial, de intimismo dialogante.


Si realizamos un bojeo de la actual literatura cubana, encontraremos que Marilyn es parte imprescindible no solo de eso que muchos llaman «escritura femenina», sino también de esas aguas mucho más fecundas e inclusivas que definen hoy las múltiples estéticas de la poesía cubana contemporánea. Es por eso que no resulta extraño encontrar su obra diseminada en diversas antologías como la reciente Catedral sumergida, reveladora de esa diversidad.


En el año 2010 un gran volumen de su obra poética apareció aunada en la antología La aguja racional, que ayuda a entender los caminos de su escritura desde 1978 y que incluye los poemarios La aguja en el pajar, Hallar el modo, Revi(c)itaciones y homenajes, Impresiones y comentarios, así como Intertextos para la primavera.


Lo cierto es que ella sabe encontrar la materia poética en zonas ya conocidas que parecen nuevas ante su intención lúdica de seguir completando sus sentidos, de reinventar lo ya escrito. «La única respuesta es el poema. / Porque lo que verdaderamente existe es el deseo / y la palabra construida por el deseo». Escribe, como invocando una verdad mayor. «Si la palabra no lo suprime, / qué nos queda / sino su castradora pregunta». Por tanto, es una obra que rebasa la página en blanco, para instalarse definitivamente en los intersticios existenciales del hombre/mujer común que no busca la trascendencia, sino la huella: el frágil dibujo en la memoria.

 

La demente
Ella fue lejanía.
Oyó las danzas y cuidó los pájaros.
Se quedaba en ciudades olvidadas.
Bailaba en los entierros.
Ella fue oscuridad.
Trajo en los ojos signos de
catástrofe.
Podó jardines.
Liberó sus bestias. ¿Ocurrió
todo así?
Ahora se precipita en los espejos,
destrozando tal vez corceles,
lirios, cosas que nadie amó.

 

Arte poética
La aguja con que hilvano estas
palabras
la encontré en un pajar.
Es su destino laborar el lienzo
con la terca paciencia de quien sabe
que el desastre de un hilo
puede arruinar la magia del
bordado.
Es una aguja racional:
zurce hábilmente las desgarraduras,
refuerza los botones desprendidos
a la camisa del amor más esperado;
armoniza la urdimbre de esta tela
casi enhebrada al hilo de los años.
No es una aguja de cambiar la vida
pero su trazo puede hacer un mapa.
Limpia y usada, la encontré en un
pajar.

 

Anocheceres apacibles
Ella lo espera.
Él no la ha advertido.
Se preocupa más bien por las
noticias
Dice que la felicidad es
inalcanzable
y se arrepiente un poco
mientras enciende el último
cigarro.
Ella pregunta entonces
si el domingo
llegarán los parientes
y se aferra a una cara.
En la televisión: una película,
una eterna película.
Los niños juegan.
Otra noche acaba.
Después
se acuestan
a morir temprano.

 

MARILYN BOBES (La Habana, 1955). Poeta, narradora, crítica literaria y editora cubana. Licenciada en Historia. Ha obtenido varios premios literarios nacionales e internacionales por su obra. Entre sus libros aparecen La aguja en el pajar (poesía, 1979), Hallar el modo (poesía, 1989), Alguien tiene que llorar (cuento, 1996), Revi(c)itaciones y homenajes (poesía, 1998), Alguien tiene que llorar otra vez (cuento, 1999) Impresiones y comentarios (2003), Mujer perjura (novela, 2009), Fiebre de invierno (novela, 2005). Compiló y editó, junto a Mirta Yáñez, la antología de cuentos femeninos Estatuas de sal (1996).