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Ínsula y península: espacios para el arte
18April
Bienal de La Habana

Ínsula y península: espacios para el arte

«Proyecto que se emplaza como un espacio de encuentro, explicación y debate del arte español. Es una galería expandida y móvil, que aspira a compensar lo efímero de su presencia física con lo permanente que pueda dejar la digestión de las ideas que allí se cuecen». Así se anunciaban oficialmente los tres encuentros que al amparo del crítico de arte, ensayista y curador de exposiciones Iván de la Nuez (La Habana, 1964) y con el sugerente título «Península en ínsula» se realizaron en el espacio Tardes de Bienal, organizado por la Embajada de España durante los días 15, 16 y 17 de abril como parte de la presencia española en la XIII Bienal de La Habana.

De la Nuez fue director de Exposiciones en La Virreina Centre de la Imatge (2000-2009) y jefe del Departamento de Actividades Culturales del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona entre los años 2009 y 2011, además de curar, entre otras, las exposiciones Cuba: la isla posible (1995), Inundaciones (1999), Parque humano (2001), Banket. Metabolismo y comunicación (2002), Dentro y fuera de nosotros. Retrospectiva de Joan Fontcuberta (2008), La crisis es crítica (2009) y Atopía. Arte y ciudad en el siglo xxi (2010). Colabora habitualmente desde hace muchos años con medios de prensa cubanos y europeos. Recientemente ha dado a conocer su última producción editorial: Teoría de la retaguardia. Cómo sobrevivir al arte contemporáneo (y a casi todo lo demás) (Consonni, Barcelona, 2018).

Sus análisis críticos sobre la actualidad del arte en la península y en la Isla son reproducidos en no pocos espacios. Para ElConficencial.com dijo el 11 de noviembre pasado: «España está llena de museos vacíos a los que el público ha dado la espalda». Esta y otras ideas fueron recurrentes en el espacio organizado en estos días en La Habana, y al que Arte por Excelencias asistió en su jornada de clausura.

«Mi agradecimiento por esta invitación es doble —había declarado Iván en rueda de prensa previa al evento—, pues soy cubano, nací en esta ciudad, y el hecho de volver a la Bienal tiene un impacto personal, más allá del intelectual. Este proyecto parte de poner un punto crítico en la situación que tiene el arte, la curaduría y la relación que hay en lo que llamamos arte iberoamericano que podría sugerirnos otra posibilidad de relacionarnos. “Península en ínsula” es un obvio juego de palabras, y lo que nos interesa es crear una especie de ágora colectiva donde lo teórico fuera lo importante. Se ha hablado de la relación de los curadores con los artistas, pero también hay que tener en cuenta la relación de España con el resto de Iberoamérica. Esas relaciones las planteamos en el proyecto como horizontales y transversales. He querido relacionarme con directores de instituciones españolas y plantearme cómo poder acceder a ellas. Las mesas están organizadas para valorar la relación del arte latinoamericano y particularmente del cubano con las instituciones españolas y colocarnos en un nivel de transparencia. El mundo del arte es hermoso, es bonito, es idílico, pero también está lleno de rapacidades, de sombras, de sectarismos y de mafias. Nos parece muy interesante que la gente pueda pararse y decirles a los directores qué políticas debían seguir desde Latinoamérica, desde Cuba, desde esos artistas que muchas veces no pueden llegar a las instituciones por la propia individualización de ese mundo».

En la jornada de clausura de estos encuentros participaron algunos jóvenes artistas cubanos que ya se han hecho sentir en el panorama artístico europeo, como Wilfredo Prieto; directores de galerías y coleccionistas españoles, y hasta el escritor cubano Reinaldo Montero, miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua.

 

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