Texto y fotos: Yordanis Ricardo Pupo
La película cubana “Neurótica anónima”, dirigida por Jorge Perugorría se estrenó este 8 de marzo en el 29 Festival de Málaga como una de las 22 cintas que compiten en la Sección Oficial.
Acompañaron a Perugorría en la presentación la actriz y co-guionista Mirtha Ibarra, el actor Joel Angelino; y Santiago García, productor de Ítaca Films. Su estreno transcurrió en un abarrotado Teatro Cervantes con cientos de espectadores en pie para dedicarles una larga ovación.
Ibarra anunció en la antesala que la película sería un canto de amor al cine: al cubano (desde “Plaff” hasta “Fresa y chocolate”, obviamente), pasando por los grandes momentos del latinoamericano (su histórico Festival de La Habana, la mítica Escuela de Cine…) hasta llegar a Hitchcock y Fellini.
Los noventa y seis minutos de proyección se siguieron en un silencio casi reflexivo, solo roto en ocasiones donde los protagonistas dijeron frases ya para la historia como: “Yo soy hija de este tiempo…”, “Nosotros –los cubanos- somos diferentes” o “todos los artistas somos neuróticos”, e incluso cuando se inicia una terapia nacional para “colas” y ejercicios para enfrentar las despedidas…
Como se afirmó en el encuentro, es imposible hacer cine sin hablar de la realidad de Cuba. Esta película trae una visión diferente de la Cuba que llega a Europa por las noticias de los telediarios. A través de la escenografía y los personajes retrata a una Cuba “muy humana”, añadiría el actor Joel Angelino; apoyándose también en varias escenas colectivas que marcan la esencia coral de la película con muchos actores y actrices íconos del cine cubano actual.
La neurótica que nos habita
“Neurótica anónima” habla de Iluminada, una mujer de la tercera edad acomodadora de un cine de barrio llamado Cuba, al que el paso del tiempo y la burocracia solo le ha dejado tres opciones: clausura/demolición/restauración. Y en esa lucha por mantener vivo ese sitio tan importante para la gente y para la cultura nacional (“Ser cultos para ser libres”, recordaría luego Ibarra la frase martiana), las vidas de sus trabajadores se verán arrastradas al mismo final que tenga el edificio.
Como diría Perugorría, “Iluminada no puede vivir sin el cine, porque este le da la posibilidad de escapar de su realidad inmediata y, al tratar de salvar el cine, se salva ella”. Y se salva, o al menos lo intenta, del machismo de un marido alcohólico que no la valora, de la frustración de no haber sido la artista que soñó de joven, y del suicidio irremediable (aquí son magistrales los flashbacks a sus intentos de suicidio en Fresa y chocolate).
Antes de llegar a la gran pantalla, esta fue una obra de teatro original de Mirtha Ibarra que giró por España (estuvo en el Cervantes de Málaga y en Casa América de Madrid). Ahora, junto a Jorge ha escrito el guion, lo que le ha permitido “profundizar en los personajes y otorgarles una dimensión muy humana. Son personajes imperfectos, vulnerables, y precisamente por eso resultan tan reconocibles para el público”, explicó.
Hasta el 15 de marzo el Festival de Málaga acogerá la proyección de 263 audiovisuales de España y Latinoamérica. Veremos si esta visión de la Cuba de hoy es bien recibida por los jurados y se lleva a casa una de las codiciadas Biznagas, como ya ha hecho en años anteriores el director Fernando Pérez (“Últimos días en La Habana”, 2017) o Lola Amores por su interpretación en “La mujer salvaje”, de Alán González, en 2024.
