¿Puede una estructura geométrica cambiar la forma en la que vemos una iglesia? En Palermo, la respuesta es sí. La intervención Geometrías habitables. Perspectivas desde el umbral, del artista FOD (Francisco Olivares Díaz), convierte la Iglesia de Santa Eulalia de los Catalanes, sede del Instituto Cervantes de Palermo, en un lugar donde el arte no se limita a ocupar el espacio, sino que lo modifica.
Comisariada por Pedro Medina, la propuesta ha sido concebida específicamente para este edificio histórico y permanecerá abierta hasta el 27 de mayo de 2026. Lejos de funcionar como una exposición convencional, el proyecto plantea una pregunta mucho más sugerente: qué ocurre cuando la geometría deja de ser forma para convertirse en experiencia.
La obra de FOD se mueve entre la pintura, la escultura y la arquitectura. A partir de estructuras geométricas abiertas, líneas que se prolongan y planos que parecen plegarse, el artista genera un sistema visual que juega con la percepción del visitante. El resultado no es una pieza cerrada, sino un conjunto de tensiones espaciales que obligan a mirar la iglesia de otra manera.
Una iglesia desacralizada, un umbral y una arquitectura que vuelve a respirar
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que no nace únicamente en el estudio del artista, sino también en la propia ciudad. Para esta intervención, FOD ha trabajado a partir de una investigación en Palermo, incorporando referencias procedentes de pavimentos, superficies y detalles arquitectónicos encontrados en su recorrido urbano.
Ese proceso aparece dentro de la exposición a través de una recreación parcial del estudio del artista, donde se muestran fotografías, materiales y huellas visuales que ayudan a entender cómo la ciudad ha entrado en la obra. Palermo no funciona aquí como simple contexto, sino como materia de trabajo.
La relación con la Iglesia de Santa Eulalia de los Catalanes se establece en varios niveles. El color dialoga con los materiales del edificio, especialmente con las tonalidades del jaspe de Tortosa de las columnas y con los estucos pintados que forman parte de la restauración del espacio. No se trata de copiar la arquitectura, sino de establecer una armonía capaz de integrar la intervención sin borrar la memoria del lugar.
También hay una respuesta directa a la estructura de la nave central. La iglesia conserva una particularidad arquitectónica: su dimensión actual es menor que la prevista en el proyecto original, lo que produce una cierta sensación de compresión espacial. Frente a esa condición, el baldaquino geométrico diseñado por FOD actúa casi como un instrumento óptico. Sus líneas diagonales prolongan visualmente los ejes del edificio y activan perspectivas que parecían dormidas.
FOD y la geometría como forma de habitar el límite
La exposición se articula en torno a ideas como el vacío, el pliegue y el umbral. Son conceptos que podrían sonar abstractos, pero aquí se vuelven físicos. El vacío funciona como elemento constructivo; el pliegue sugiere una transformación continua entre interior y exterior; y el umbral sitúa al visitante en una zona intermedia entre la arquitectura real y una arquitectura imaginada.
A esa instalación central se suman otras piezas relevantes, como un gabinete pictórico que funciona como laboratorio de formas geométricas. En conjunto, la muestra permite leer el proceso de FOD no solo como una intervención espacial, sino como una investigación sobre cómo se construye la percepción.
El proyecto tiene además una dimensión biográfica y de investigación. Parte del trabajo iniciado por el artista durante su estancia en la Real Academia de España en Roma entre 2024 y 2025, donde estudió geometrías presentes en pavimentos históricos y desarrolló nuevas formas instalativas. Ese camino continuó después en Cartagena y Madrid, y encuentra ahora en Palermo una nueva etapa.
FOD, nacido en Puerto Lumbreras en 1973 y licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, ha desarrollado una obra centrada en la relación entre arquitectura, espacio y memoria desde la abstracción geométrica y el uso de materiales reutilizados. Su presencia en ferias como ARCO y su trabajo con galerías como T20 y Juan Silió sitúan su investigación dentro de una escena contemporánea que mira al espacio como algo más que un soporte.
En un momento en el que muchas exposiciones se limitan a ocupar lugares, Geometrías habitables. Perspectivas desde el umbral propone algo más ambicioso: hacer visible lo que el espacio todavía puede llegar a ser. Porque aquí ya no se trata solo de mirar una obra, sino de atravesar una arquitectura posible.
