Madrid sumará a finales de mayo una nueva cita a su calendario cultural con vocación internacional. Los días 23 y 24 de mayo, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) acogerá FUJIKINA Madrid 2026, la edición madrileña del festival europeo de fotografía impulsado por Fujifilm tras su paso por ciudades como Berlín, Estocolmo o Barcelona. Pero más allá del sello de marca, lo verdaderamente interesante es otra cosa: durante dos jornadas, la ciudad reunirá algunas de las miradas más reconocibles y diversas de la fotografía contemporánea española en un programa que conecta creación artística, fotoperiodismo, activismo, experimentación visual y reflexión sobre la imagen.
Porque si algo deja claro esta edición es que la fotografía hace tiempo que dejó de ser únicamente técnica o herramienta documental para convertirse en uno de los lenguajes más complejos de la cultura contemporánea.
El cartel lo confirma. Alberto García-Alix, figura imprescindible de la fotografía española; Samuel Aranda, referente internacional del fotoperiodismo de conflicto; Estela de Castro, cuya práctica ha vinculado retrato, compromiso social y activismo; o Toni Amengual, uno de los nombres más interesantes en la expansión material y conceptual de la imagen, forman parte de una programación que busca algo más que exhibir talento: abrir conversación sobre cómo miramos y qué significa construir imágenes hoy.
De García-Alix a Samuel Aranda: la fotografía como memoria, conflicto y lenguaje contemporáneo
Uno de los nombres más esperados será sin duda Alberto García-Alix, cuya conferencia La ausencia como estímulo propone un recorrido visual por imágenes realizadas en los últimos quince años, muchas de ellas inéditas. En su caso, hablar de fotografía implica hablar de autobiografía, memoria, cuerpo y una relación profundamente personal con la imagen, algo que lo ha convertido en una de las voces más influyentes del panorama fotográfico español.
Muy distinta, aunque igualmente poderosa, es la mirada de Samuel Aranda, cuya trayectoria internacional ha estado marcada por la cobertura de conflictos armados, crisis humanitarias y realidades sociales complejas. Su presencia aporta una dimensión esencial al festival: la fotografía no solo como expresión artística, sino como testimonio y herramienta de comprensión del presente.
También estará Estela de Castro, cuya charla abordará la fotografía como instrumento de denuncia y sensibilización, especialmente en torno a derechos humanos y derechos animales, una línea de trabajo que ha consolidado su perfil dentro de la fotografía comprometida.
La programación incorpora además otras voces especialmente interesantes como Nerea Garro, que abrirá el festival con una conversación sobre intuición, sensibilidad y oficio; Álvaro Sanz, con una mirada construida entre documental, fotografía comercial y territorios extremos; o Toni Amengual, cuya propuesta cuestiona los límites tradicionales de la imagen para pensar la fotografía desde su soporte, su materialidad y su condición objetual.
Madrid, PHotoESPAÑA y una ciudad que sigue pensando en imágenes
Uno de los elementos más interesantes de esta edición es el diálogo con el ecosistema fotográfico madrileño. La presencia de María Santoyo, directora de PHotoESPAÑA, en una conversación dedicada a casi tres décadas del programa Descubrimientos, junto a Matías Costa y Sonia Celma, introduce una lectura especialmente relevante sobre cómo se detecta, impulsa y acompaña el talento fotográfico emergente.
Ese vínculo no es menor. Madrid lleva años consolidando una posición central dentro del mapa fotográfico europeo gracias a instituciones, festivales y espacios donde la fotografía se piensa más allá de la exhibición.
En ese contexto, que FUJIKINA elija la capital española como una de sus paradas europeas resulta coherente. Más aún con una sede como el COAM, donde arquitectura e imagen comparten un mismo territorio de observación, representación y construcción visual.
El festival combinará conferencias, exposiciones, talleres y paseos fotográficos, configurando una experiencia abierta tanto a profesionales como a públicos interesados en la cultura visual contemporánea. Pero el verdadero interés está en el discurso que subyace: entender la fotografía no solo como producción de imágenes, sino como lenguaje cultural capaz de hablar de memoria, conflicto, identidad, activismo o transformación social.
Porque en una época saturada de imágenes instantáneas, detenerse a pensar cómo se construye una mirada sigue siendo, quizá, uno de los ejercicios culturales más necesarios.
Imágenes cedida por FUJIKINA




