Por primera vez, los Museos Vaticanos y el Museo Diocesano de Barcelona unen sus colecciones en una exposición dedicada al arte sacro italiano del siglo XX.
La muestra reúne una selección de pinturas y esculturas de artistas como Carlo Carrà, Renato Guttuso, Marino Marini, Giacomo Manzù, Pericle Fazzini, Mirko Basaldella y Francesco Messina, junto a otros nombres menos conocidos pero relevantes dentro de la creación artística italiana del pasado siglo.
La muestra constituye la primera colaboración entre ambas instituciones y recupera, con una nueva selección, la exposición presentada en el Museo Diocesano Carlo Maria Martini de Milán en 2022. El proyecto está comisariado por Rosalia Pagliarani, del Departamento de Arte del siglo XIX y Contemporáneo de los Museos Vaticanos, con la colaboración de c2c Exhibitions.
Cristo frente al dolor de su tiempo
El recorrido se articula en cuatro ámbitos que permiten seguir distintas formas de aproximarse a lo sagrado desde el arte moderno.
Las Crucifixiones ocupan la primera sala. El tema adquiere una especial intensidad durante las décadas marcadas por las dos guerras mundiales, cuando la figura de Cristo crucificado se convierte para numerosos artistas en una imagen del sufrimiento colectivo. Gerardo Dottori recurre al lenguaje futurista; Renato Guttuso, a una representación más cruda y realista, mientras Marino Marini desarrolla distintas versiones de la Crucifixión durante los años de guerra.
La segunda sala establece un diálogo con la tradición artística del pasado. Las escenas evangélicas de Felice Casorati, Salvatore Fiume y Giuseppe Montanari recuperan episodios conocidos para reinterpretarlos desde las inquietudes formales y espirituales del siglo XX. El relato bíblico deja así de ser únicamente una referencia religiosa para convertirse también en una reflexión sobre la violencia y el sufrimiento.
La relación entre arte, memoria y acontecimientos históricos continúa en la tercera sala, dedicada a Mirko Basaldella y Giacomo Manzù. Manzù trasladó a sus obras su oposición al fascismo y utilizó la Pasión de Cristo como vehículo de denuncia. Basaldella, por su parte, rindió homenaje a Martin Luther King Jr.
La última sala reúne obras que acercan lo sagrado a la condición humana. En ellas, Cristo deja de aparecer como una figura distante para convertirse en una presencia ligada a los miedos, la soledad y las esperanzas del individuo. La Resurrección de Pericle Fazzini transforma el drama en una imagen de energía vital, mientras las Piedades de Carlo Carrà y Francesco Messina, o la Mano del Crucificado de Renato Guttuso, exploran la vulnerabilidad y el dolor.
Con esta selección, los Museos Vaticanos muestran una parte de su Colección de Arte Moderno y Contemporáneo y ponen de manifiesto la vigencia de los temas religiosos en la creación artística del siglo XX. Más allá de la representación de un episodio bíblico, las obras reunidas en Barcelona presentan a Cristo como una figura a través de la cual los artistas pudieron hablar de su propio tiempo y de experiencias tan universales como el sufrimiento, la pérdida, la soledad y la esperanza.
