El diálogo entre dos importantes colecciones europeas centra la exposición Mauritshuis ♥ Thyssen-Bornemisza, una iniciativa que conecta Madrid y La Haya a través de 25 obras de la pintura neerlandesa del siglo XVII.
El proyecto, impulsado por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Mauritshuis, permite descubrir piezas fundamentales de sus respectivos fondos y profundizar en un periodo decisivo para la historia del arte europeo. En Madrid, la muestra podrá visitarse del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027, en las salas de la segunda planta del museo.
Entre las obras prestadas por la institución neerlandesa destaca Vista de Delft (hacia 1660-1661), de Johannes Vermeer, una de las representaciones urbanas más reconocidas de la pintura occidental.
Más allá de la importancia de las obras reunidas, el intercambio propone una lectura de la pintura neerlandesa desde la diversidad de sus géneros, sus recursos técnicos y sus formas de representar la realidad.
De los interiores domésticos a los grandes paisajes
Bodegones, escenas domésticas, paisajes y composiciones de temática religiosa muestran la riqueza de una tradición artística que alcanzó un notable desarrollo durante el siglo XVII. El recorrido se articula en tres salas que permiten aproximarse a diferentes aspectos de la pintura neerlandesa.
La primera reúne bodegones y escenas de género, con obras de Ambrosius Bosschaert, Adriaen Coorte, Gerard ter Borch, Gerrit Dou, Pieter de Hooch y Jan Steen, entre otros artistas.
Estas pinturas revelan el interés de los maestros neerlandeses por los objetos cotidianos, los interiores y las relaciones humanas. A través de la luz, los detalles y la composición, sus obras convierten escenas aparentemente ordinarias en espacios de observación y reflexión sobre la vida cotidiana.
La segunda sala se centra en los paisajes y las composiciones con figuras humanas. Las obras de Rembrandt van Rijn, Frans Hals, Jacob van Ruisdael, Salomon van Ruysdael, Jan Both y Hendrik Avercamp permiten apreciar diferentes aproximaciones al retrato, la naturaleza y la representación de la sociedad de la época.
El recorrido culmina con dos obras destacadas: El jardín del Edén y la caída de Adán y Eva, realizada por Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, y Vista de Delft, de Vermeer. Ambas permiten acercarse a dos maneras distintas de construir la imagen pictórica: la riqueza narrativa de la escena bíblica y la mirada minuciosa sobre el espacio urbano.
Una historia compartida entre Madrid y La Haya
La exposición también recupera los vínculos históricos entre la familia Thyssen-Bornemisza y los Países Bajos. Heinrich Thyssen-Bornemisza se estableció en La Haya a comienzos del siglo XX, donde creció parte de su familia. Su hijo Hans Heinrich continuaría posteriormente la tradición coleccionista familiar.
La pintura neerlandesa del siglo XVII ocupó un lugar destacado en las adquisiciones de ambos coleccionistas, especialmente a partir de la década de 1950. Esa tradición forma parte del origen y desarrollo de una colección que hoy permite recorrer diferentes etapas de la historia del arte europeo en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
El intercambio con la Mauritshuis pone de relieve esta conexión y abre nuevas posibilidades para interpretar las obras desde una perspectiva histórica y museística. La colaboración entre ambas instituciones permite, además, que piezas habitualmente conservadas en La Haya puedan contemplarse en Madrid, estableciendo relaciones con las obras de la colección permanente.
Créditos de la foto: Johannes Vermeer. Vista de Delft, hacia 1660-1661. Mauritshuis, La Haya. Tomada de Página oficial de Turismo de la ciudad de Madrid
