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Cirenaica Moreira: los instintos ad libitum
11May

Cirenaica Moreira: los instintos ad libitum

 

Por Héctor Bosch

 

Sin torres ni abedules, exhibición de Cirenaica Moreira en la muestra colateral de la Oncena Bienal de La Habana, parece declarar desde el nombre que estamos ante un universo simbólico sin defensas ni obstáculos para quien tenga la sensibilidad de adentrarse en esta mirada introspectiva que propone la artista.

 

En conversación con Arte por Excelencias, Cirenaica afirmó que el montaje de esta exposición es de un marcado acento «autorreferencial. Tiene que ver con partes de mi vida, sueños, igual que hice antes con la fotografía. Es absolutamente autobiográfico y por eso me cuesta tanto hablar, racionalizar sobre las obras.»

 

Algo así define en el catálogo la profesora María de los Ángeles Pereira, cuando habla de «una imperturbable quietud, probablemente anclada en las profundidades insondables de la ´necesidad interior´», y solicita contemplar las piezas «en severo ejercicio de introspección».

 

También la especialista pondera en las esculturas-instalaciones la «factura virtuosa» y el «tácito respeto por las cualidades táctiles del material. Antes bien, lo elige, lo explora, lo somete y luego robustece sus potencialidades sugestivas con la sutil intervención del object trouvé».

 

Lo cual fue corroborado por Cirenaica, quien dijo haber concebido «una continuación en otro soporte» de su creación, evidencia de «una necesidad de expresarse de otra forma, sin poder decir el por qué».

 

A propósito de la continuidad conceptual y sensitiva de su obra, la artista afirmó que no se lo propuso de modo racional, como un plan trazado de antemano.

 

«Incluso aquí, montando, me he dado cuenta de cosas que podía haber hecho de otra manera. Llego a ellas mientras estoy en del trabajo. A veces hasta de manera accidental, casual, por algo que dijo alguien o por ver las cosas un día como no las había mirado antes», aseguró, y acto seguido añadió que «ni los títulos son racionales. Aunque son importantes para la pieza y para mí, surgen de un proceso en el que no me detengo a racionalizar.»

 

En cuanto a su participación en la muestra colateral y en el espacio de la Fortaleza de la Cabaña, le parece «muy bien que quienes nos dedicamos a este trabajo tengamos un espacio tan plural donde cada uno pueda mostrar lo que hace. Y en esa misma medida los demás se llevan una visión más amplia, más general».

 

«Es la primera vez que pasa algo como esto, y espero que no sea la última. Resulta importante para la Bienal como evento, y para todos nosotros como oportunidad de mostrar lo que hacemos a un público más abarcador», agregó la artista, notablemente convencida de que las palabras no definirán con precisión la sensibilidad que despierta Sin torres ni abedules.