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Eduardo Márceles Daconte: Recursos de la imaginación
16September
Artículos

Eduardo Márceles Daconte: Recursos de la imaginación

En su más reciente libro, Eduardo Márceles Daconte examina, desde perspectivas diversas, el desenvolvimiento de las artes visuales de la región, en especial durante la segunda mitad del siglo XX y el primer decenio del XXI, valora la obra de artistas destacados y el desarrollo de géneros o tendencias. El libro, prologado por el historiador Álvaro Medina, está amplia y bellamente ilustrado con fotografías de las obras comentadas.

El artículo inicial: “Colombia: Imágenes de todos los tiempos”, expone las etapas de la historia del arte en Colombia: son signos de la época prehispánica la estatuaria de San Agustín y la arquitectura funeraria de Tierradentro, así como la cerámica y la orfebrería de las civilizaciones indígenas Calima, Quimbaya, Tolima, Zenú, Tumaco, Nariño, Tayrona y Muisca. La etapa colonial en su transcurso genera una imaginería religiosa católica que acumula rasgos del mestizaje y se concreta especialmente en tallas y pinturas; este período finaliza con las expediciones científicas que usaron el dibujo y la acuarela, formas mediante las cuales se dieron a conocer los recursos naturales del territorio. Hacia mediados del siglo XVIII tienen auge la miniatura y el retrato; este último como medio de distinción de los notables. Luego de las guerras de independencia, en las primeras décadas del siglo XIX, la representación pictórica da cuenta de las batallas y, en el retrato, los virreyes son sustituidos por los próceres. A fines del siglo XIX, el costumbrismo caracteriza las artes visuales así como el teatro y la literatura; además del paisajismo, sobresalen el grabado en madera y la caricatura política.

El autor considera que hasta bien entrado el siglo XX, dominó en las artes una orientación academicista. Sin embargo, hacia los años treinta el Grupo Bachué utilizó recursos del postimpresionismo y del cubismo para ilustrar mitos y leyendas aborígenes y fue notable la contribución del muralismo mexicano en la expresión artística de contenido político y antropológico. La década del cuarenta presenta ya indicios de la renovación formal que desplegaría en los años cincuenta. Desde los años sesenta el desarrollo de las artes visuales se caracteriza por la pluralidad de tendencias: desde el expresionismo abstracto, el pop, el arte povera y el minimalismo, hasta el arte conceptual, el hiperrealismo y la acción personal (performance), todas las orientaciones han tenido sus protagonistas. A principios del siglo XXI, se observa la emergencia de artistas que contribuyen a la renovación iconográfica de una plástica que exhibe los síntomas de la posmodernidad.

Una visión más detallada acerca de este devenir la ofrece el ensayo titulado: “Desde Bogotá hacia la periferia: Tendencias y protagonistas de las artes visuales en la región andina”. En este ensayo, cuyo desarrollo ocupa lugar central en el libro y que es, a nuestro parecer, fundamental para la comprensión del proceso del arte en Colombia, se reconoce en los años treinta a la generación integrada por el escultor Rómulo Rozo y los pintores Luis Alberto Acuña, Ignacio Gómez Jaramillo, Pedro Nel Gómez, Alipio Jaramillo, Carlos Correa y Gonzalo Ariza, quienes enfatizaron en los elementos precolombinos y de la nacionalidad. Sin embargo, la unidad estilística no será un rasgo de los decenios posteriores. La generación siguiente llamada Los Nuevos, cosmopolita y sofisticada, asimila tendencias europeas y estadounidenses. Ya en los años cincuenta, los pintores Alejandro Obregón, Enrique Grau, Fernando Botero, Cecilia Porras, Guillermo Wiedemann, Juan Antonio Roda, Débora Arango, Jorge Elías Triana, Armando Villegas y Lucy Tejada, así como los escultores Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar y Hernando Tejada, constituirán la generación que introduce el arte moderno en Colombia.

Desde mediados de esa década y a través de los años sesenta, en el quehacer de las artes visuales y de la crítica domina la pugna entre abstracción y figuración. Se considera a Marco Ospina como iniciador del arte abstracto en los años cuarenta. Son exponentes de la abstracción Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Judith Márquez, Jorge Elías Triana y Guillermo Wiedemann y luego, cuando esta tendencia es predominante, se concretará de diversas maneras en la obra de pintores como Armando Villegas, Augusto Rivera, Álvaro Herrán, Leonel Estrada, Carlos Rojas, Luciano Jaramillo, Manuel Hernández, María Thereza Negreiros y Nirma Zárate. En la década del setenta son marcadas dos tendencias: el arte geométrico y un expresionismo más libre. Dentro del geometrismo regido por la racionalidad, el orden y la precisión se dan las obras de precursores como Omar Rayo, Eduardo Ramírez Villamizar y Carlos Rojas. También son notables, variadas realizaciones del geometrismo en las obras de Fanny Sanín, Manolo Vellojín, Álvaro Marín, Sara Modiano, Manuel Hernández, Rosa Sanín, Diva Teresa Ramírez y Hugo Zapata, cuyas obras son comentadas por el autor.

Si bien el auge del abstraccionismo fue apagándose desde los años setenta, hacia el fin del siglo XX se revigoriza en la obra de pintores como Luis Luna, Germán Ardila, Roger Rodríguez, Mauricio Mayorga, Rodolfo Sánchez y Jorge Riveros; especial mención tiene la obra de Fernando Uhía, Jaime Franco, María Elvira Escallón, Luis Fernando Roldán, Juan Andrés Posada y Alejandro Mancera. Igualmente, es manifiesta la abstracción en escultura con autores como: John Castles, Hugo Zapata, Alberto Riaño, Germán Botero, Gabriel Beltrán y Consuelo Gómez. El autor analiza también las nuevas realizaciones del abstraccionismo en la producción pictórica más reciente: Camilo Calderón, Danilo Dueñas, Jaime Iregui, Germán Ferrer Barrera, Carlos Salas Silva, Antonio Tamayo, Vicky Neuman, Carlos Jacanamijoy, León Trujillo, Masayo Andrade, Gilberto Cerón y María Morán, artistas cuya obra es considerada en este contexto.
 
Advirtiendo que “la figuración ha sido una constante a través de la historia del arte colombiano, excepto por el breve período que se sitúa en los quince años que van de 1955 a 1970, cuando se experimentó de manera casi hegemónica con la abstracción”. Eduardo Márceles realiza un análisis del desarrollo de la figuración. El autor parte del reconocimiento de paisajistas de las primeras décadas del siglo XX, tales como Andrés Santamaría, Ricardo Borrero, Roberto Páramo, Francisco Cano, y subraya el resurgimiento del género hacia los años setenta en las obras de Gonzalo Ariza, Antonio Barrera, Germán Ferrer-Barrera, Ana Mercedes Hoyos, Ennio Ruddy Moreno y Luis Ernesto Ortiz, entre otros. Observa el autor cómo el tratamiento de la figura humana ha tenido lugar especialmente en un contexto de referencia a problemáticas sociales. En esta tendencia se inscribió desde los años setenta, la producción de gran número de reconocidos artistas. Entre ellos: Carlos Granada, Beatriz González, Umberto Giangrandi, Luis Caballero y Clemencia Lucena. Es relevante en esta etapa el florecimiento de la gráfica, campo en el cual destaca la obra de Umberto Giangrandi, Augusto Rendón, Hanne Gallo, Alfonso Quijano, Fabio Rodríguez, Carlos Granada, Nirma Zárate, Pedro Alcántara Herrán y Diego Arango.

Eduardo Márceles Daconte continúa con el estudio de las generaciones subsiguientes: de Los Novísimos llamados así en 1977, subraya la implementación de nuevos conceptos, nuevas técnicas y el uso de materiales diferentes tanto en pintura como en escultura. Estudia las obras de María Cristina Cortés, Margarita Gutiérrez, Elsa Zambrano, María Elena Bernal, Jaime Finkelstein y Dennis Echeverría. Según el autor, el artista más prolífico en el uso de variados materiales es el escultor y pintor Nadín Ospina. En este aspecto son analizadas también las obras de Teresa Sánchez, Gabriel Silva, Jaime Toro, Camilo Velásquez, Luis Fernando Zapata y Luis Eduardo Urueta.

Dentro de una figuración realista en pintura y dibujo, son relevantes las obras de Darío Morales, Luis Caballero y Gregorio Cuartas. Como hiperrealista se considera a Santiago Cárdenas y, en este contexto se sitúa también al dibujante Alfredo Guerrero. En el campo del dibujo de gran calidad estética y con temática social, el autor subraya variadas y ricas realizaciones en los trabajos de Juan Cárdenas, Óscar Jaramillo, Ever Astudillo, Óscar Muñoz, Mariana Varela, Edgar Álvarez, Miguel Ángel Rojas y Guillermo Memo Vélez. Igualmente destacan como dibujantes Rafael Penagos y Filomeno Hernández. Otro aspecto de la figuración en dibujo y pintura se orienta a la deformación o distorsión de la imagen con intención crítica. El autor analiza allí las obras de Leonel Góngora, Antonio Samudio, Manuel Estrada, Manuel Camargo y Gustavo Zalamea. También trata aquí la producción de los pintores Eduardo Emilio Esparza, Walter Tello y Fernando Maldonado.

Siguiendo el acontecer histórico, la indagación sobre el arte de la región andina se complementa con el artículo titulado: “Las generaciones insurgentes del siglo XXI”. Aquí, a partir de la constatación de una tendencia globalizada, en la cual se actualizan conceptos y técnicas ya exploradas en un contexto asimilado a la posmodernidad, el autor analiza la obra de los artistas sobresalientes en la actualidad a través de los más diversos géneros. Es considerado preeminente el trabajo de Doris Salcedo y María Fernanda Cardoso, con sus instalaciones y esculturas. Igualmente se valora en pintura, fotografía, video, instalación y performance la producción de Jorge Julián Aristizábal, Rodrigo Facundo, Claudia Múnera Beltrán Obregón, Elías Heim, Juan Fernando Herrán, Carlos Salas Silva, Luis Fernando Roldán, Ricardo Valbuena, Margarita Gutiérrez, Nancy Friedemann, Claudia Ortiz Prieto, y Dilsa Jiménez, entre muchos.

Otro trabajo, ordenado también como visión histórica y que integra la elaboración de esta presentación global y a la vez analítica de las artes visuales en la región andina colombiana, es el titulado: “Presencia de la mujer en la pintura andina”. Señala el autor que en la etapa colonial si la mujer incursionó en las artes, lo hizo como un pasatiempo y sólo hasta finales del siglo XIX con ocasión de los Salones de 1886 y 1899, se tienen noticias de una participación numerosa. En 1910 con motivo de la Exposición del Centenario se dieron a conocer dos pintoras profesionales: Elena Largacha y Margarita Holguín Caro. Para la década de los años treinta es relevante dentro del grupo Bachué, el trabajo de la escultora y pintora Hena Rodríguez Parra; igualmente, en las siguientes décadas del siglo destaca la labor artística de Berta Clausen de Rueda y Judith Márquez. A partir de los años cuarenta y cincuenta, la mujer hace parte ya del campo del arte. En ese contexto, la primera mujer que propone una pintura contestataria en el país es Débora Arango.

Dentro de este variado y amplio decurso de la creación visual en la región andina, el autor ubica estilística y temporalmente la obra de María Thereza Negreiros, Teresa Cuellar, Olga de Amaral, Lucy Tejada, Nirma Zárate, Fanny Sanín, Ana Mercedes Hoyos, Marlene Troll, Elma Pignalosa, Olivia Miranda, Ana María Rueda, Pilar Copete, Mónica Meira, Maripaz Jaramillo, Marta Guevara, Patricia Tavera, María Teresa Vieco, Flor María Bouhot y Lucero Moreno, artistas que destacan entre muchas otras.

A los capítulos descritos se añaden otros, que contribuyen igualmente, en la exposición de la vasta investigación de Eduardo Márceles Daconte; subrayamos los siguientes: “Las artes plásticas en el oriente colombiano”, “Perfiles de la fotografía”, “El expresionismo: Nómada de la historia”, “La escultura en la región andina”, y “El arte del bodegón”. Como hemos anotado, el texto presenta numerosos artículos sobre la obra particular de artistas sobresalientes; incluye además: “Un repaso histórico a la crítica de arte en Colombia”, y cierra con: “Entrevista a Marta Traba: Una visión crítica de las artes plásticas en Colombia”.

Los Recursos de la Imaginación. Artes Visuales de la Región Andina de Colombia ofrece un amplio panorama de las artes en este país, y lo hace facilitándonos la comprensión de las etapas y las tendencias más importantes de ese desarrollo, así como permitiéndonos entrar en el taller de muchos de los artistas cuya obra valora y comenta.


Eduardo Márceles Daconte: Los Recursos de la Imaginación. Artes Visuales de la Región Andina de Colombia, Fundación Amigos del arte del Caribe, Bogotá, 2009.