El arte como refugio frente a la automatización, como espacio para el pensamiento crítico y también como una forma de emocionar desde territorios tan distintos como el escenario o la alta cocina. Esa fue una de las ideas que dejó la última jornada del V Congreso Internacional Tiempo de Arte, celebrado en Santander, donde la actriz Manuela Velasco y el chef Jesús Sánchez protagonizaron una conversación sobre creatividad, cultura y humanidad en un momento en el que el debate sobre tecnología, creación y pensamiento crítico atraviesa de lleno al sector cultural.
Lo interesante del encuentro fue precisamente que el arte no se abordó como una disciplina aislada, sino como un lenguaje capaz de atravesar otros ámbitos de la vida contemporánea. Velasco lo hizo desde una reflexión sobre la cultura y el pensamiento; Sánchez, desde una gastronomía que entiende la emoción como parte inseparable de la experiencia.
Manuela Velasco reivindica la cultura frente a la automatización
Manuela Velasco defendió en Santander la necesidad de preservar espacios donde la creatividad y el pensamiento crítico sigan teniendo valor en un contexto cada vez más condicionado por la velocidad, la productividad y la automatización.
La actriz reivindicó la cultura más allá de su dimensión económica y la situó como un territorio esencialmente humano. También trasladó esa reflexión al ámbito empresarial, cuestionando hasta qué punto ciertos procesos terminan olvidando a las personas que deberían estar en el centro. En su intervención trazó, de hecho, un paralelismo entre empresa y creación artística al entender ambas como estructuras nacidas de seres humanos que generan ideas para otros seres humanos.
“Si nos limitamos a repetir lo que dice una máquina, corremos el riesgo de convertirnos en papagayos. Bienvenido lo imperfecto, porque ahí también hay verdad”.
Su reflexión sobre inteligencia artificial fue uno de los momentos más significativos del diálogo. Velasco alertó del riesgo de delegar el criterio propio hasta convertirnos en meros repetidores de respuestas ajenas y defendió el valor de la imperfección como parte de la autenticidad del pensamiento y de la creación. Más que un rechazo a la tecnología, su planteamiento apuntó a una preocupación cada vez más presente en el sector cultural: cómo preservar la voz propia en tiempos de automatización.
Jesús Sánchez explora el vínculo entre arte y gastronomía
Si Manuela Velasco planteó el marco conceptual, Jesús Sánchez aterrizó esa conversación desde la experiencia gastronómica. El chef de Cenador de Amós explicó cómo su nuevo proyecto, Colección Cantábrico, desarrollado esta temporada junto al artista Juan Díaz-Faes, nace precisamente de esa voluntad de diálogo entre disciplinas creativas.
La propuesta incorpora piezas artísticas dentro de la experiencia gastronómica, integrando soportes y elementos creados específicamente para algunos de los pases del menú degustación. Pero más allá de la colaboración visual, lo que Sánchez defendió fue una forma de entender la cocina muy cercana al hecho artístico: como un lenguaje construido desde la sensibilidad, la intuición y la capacidad de emocionar.
“El arte nos interesa porque compartimos el espíritu creativo, la sensibilidad y el deseo de emocionar”.
Sánchez insistió en que los resultados no pueden medirse únicamente en cifras y reivindicó la dimensión emocional del oficio. Ahí encajó también su recuerdo a Recetas de vida, el proyecto impulsado junto a otros chefs cántabros con pacientes paliativos, donde la cocina se convierte en un espacio capaz de activar recuerdos profundamente personales.
Porque pocas experiencias conectan con la memoria de una forma tan inmediata como la gastronomía. Un sabor puede devolvernos a la infancia, a una cocina familiar o a personas que ya no están. En ese punto, la cocina deja de ser únicamente técnica o placer para convertirse también en relato.
La conversación entre ambos dejó una idea clara: el arte no necesita limitarse a sus formatos tradicionales para seguir interpelándonos. Puede habitar un escenario, una sala de exposiciones o una mesa cuando logra activar emoción, memoria y pensamiento.




