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SEÑALES
21April

SEÑALES

Señales es el título de la muestra que Kadir López Nieves (Cuba, 1972) está exhibiendo actualmente en la galería La Acacia, como parte del programa colateral de la X Bienal de La Habana. En la siguiente entrevista ofrece detalles conceptuales y técnicos del proyecto.

¿Señales es una serie nueva o llevas tiempo trabajando en ella?
La exposición presentada por la galería La Acacia responde a una primera edición de la serie Señales, que comencé a realizar hace dos años. Rescata mucho de la memoria, de los espacios de ausencia y de nostalgia que conviven en nosotros. En este proyecto doy forma física a lo que recuerdan muchas personas como imágenes abstractas. La exhibición completa es una especie de recorrido por los años cincuenta, pero más que un recorrido, es una exploración por la memoria del individuo que vive la ciudad. Más allá de tocar sitios o lugares comunes, alude a los pequeños espacios ocultos en la memoria de cada cual. La exposición presenta 31 obras, todas hechas sobre material de publicidad (generalmente carteles de acero esmaltado en porcelana) sobre los cuales he intervenido, he hecho cosas objetuales, impresiones, trabajado con esmalte… Es un conjunto muy variado, pero ideográficamente con una gran diversidad, porque registra cosas, como por ejemplo las compañías aseguradoras de 1885, recorre las gasolineras, la vida citadina de los cuarenta, algunos de los sitios comunes y bares de los años cincuenta, rincones que tenemos dormidos u olvidados.

Te diste a conocer en la plástica cubana de los noventa con un tipo de obra instalativa, objetual. ¿La recurrencia ahora a estos soportes, a estos materiales manipulados, puede inferir un regreso a aquella experiencia?
He sido un artista que he atendido ciclos, yo me manifiesto por ciclos. He estado mucho tiempo pintando; comencé a pintar después de haber hecho muchas instalaciones, porque tenía un poco de nostalgia por la pintura, tenía deseos de hacer cosas que recordaran mi formación académica. Ahora, en esta exposición, creo que vuelvo a pasar por lo mismo, he vuelto a cerrar un ciclo en mi carrera en el que verdaderamente no estoy pintando y he decidido retomar toda la tradición que tuve en el pasado de fabricador, de hacer cosas tridimensionales, instalativas. La creación no se planifica, brota de la forma más espontánea posible. Tienes razón, esta etapa ha venido a ser una necesidad más que una planificación.

¿Es la primera vez que participas en colaterales de la Bienal?
Hace cuatro ediciones que participo en la Bienal, aunque quizás con exposiciones menores. En la Bienal anterior hice una exposición también en solitario en la Casa “Simón Bolívar”, pero la presencia más fuerte en colaterales ha sido en esta ocasión. Preparé la exposición pensando en el espacio, en la Bienal, y eso es muy importante para que una muestra tenga el impacto que uno necesita.

¿Qué opinión tienes de esta X Bienal de La Habana?
Cuba tiene mucho más potencial que infraestructura artística. Tenemos una gran cantidad de talentos que muchas veces las instituciones no pueden promover del todo. La Bienal es el evento en el que confluyen muchos de estos talentos, a sabiendas de que van a ser observados, recepcionados. Entre las exposiciones oficiales y las colaterales aparecen un montón de proyectos que uno debe valorar como totalidad. La pluralidad que muestra la Bienal es lo que la hace extraordinaria. El hecho de que en Cuba no exista una feria anual o un gran evento por año que aglutine a los artistas, hace que la Bienal se convierta entonces en una especie de termómetro de cómo anda el ambiente artístico. La gente espera con impaciencia que pasen los dos años para que suceda la Bienal; es una magnífica coyuntura para reunir una diversidad de público. A esta misma edición, por ejemplo, no ha venido tanto público como calidad de público: coleccionistas importantes, especialistas de museos de Europa y los Estados Unidos. La bienal ha sido, y es, un encuentro provechoso para todos los artistas cubanos.