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Proyecto expositivo Ecos Callejeros, entre los colaterales a la Bienal
19June

Proyecto expositivo Ecos Callejeros, entre los colaterales a la Bienal

Pintura, instalación, video; diversidad de medios, materiales, enfoques, es lo que aglutina Ecos Callejeros. Un proyecto que reúne a cuatro artistas –Verónica Guerra, Iskra Ravelo, Janler Méndez y José Emilio Fuentes- con producciones  y vías de realización divergentes, pero que se aúnan al mostrar diversas aristas y enfoques de un mismo tema: la identificación, estudio y evaluación de las principales tendencias estéticas en el arte sociológico, grafitis, cartel callejero, como manifestación del arte popular en diferentes regiones del mundo.

 

Desde lo abstracto al pop, desde una osada interpretación del graffitis hasta el kitsch intenso, surrealista e irónico, cada creador expone su propia visión y voz de su realidad.  La exposición se apoya en la reelaboración de elementos artísticos que yacen fuera de los espacios habituales de divulgación y su traslado a sitios concebidos para la apreciación artística, confirma la constante necesidad de relecturas críticas del medio circundante. Lo especular se nos hace especulativo, reflexivo y transcendental; la realidad aparencial, lo enmarcado en la técnica mixta, pierde su sentido primario, determinante, para convertirse en elemento secundario de nuestra mirada, referencia obligada pero no última. Tal planteamiento exige la enriquecedora intervención de quién visite la exposición. Experiencia que nos beneficiará al alertarnos sobre todo aquello que en la rutina diaria había sido anulado u obliterado en el derruido o perfecto paisaje citadino, íntimo o distintivo.

 

Verónica Guerra Guerra (Veronik)

 

Los graffitis callejeros, entendidos como expresión de la idiosincrasia de un pueblo y elemento determinante de la visualidad de una ciudad, constituye el principal motivo de inspiración para la creación plástica de Verónica Guerra Guerra (Veronik). Tomando como principal intención la de perpetuar, mediante una auténtica obra de arte, graffitis de diferentes regiones del mundo; un arte que permaneciendo a la intemperie queda expuesto a toda clase de agresiones que derivan en la final desaparición del mismo. Así pues, la proyección se consolida en el objetivo de que este arte, expresión popular y evidencia de diferentes procesos o movimientos históricos, sociales, culturales… pueda ser constatado, aún, tras el paso del tiempo, como referente y patrimonio del panorama actual, en que se expresan los más plurales sentires de la humanidad inmersa en las más heterogéneas circunstancias.

 

La relectura del arte del graffiti como movimiento urbano nacido en los años 60  y revitalizado en los últimos tiempos es evidente en la muestra, y es que esta exposición presta atención a la obra artística no convencional, ante la cual pasamos usualmente sin detenernos quizás porque su más inmediata peculiaridad consista en hacérsenos cotidiana, usual y por ello “irrelevante”. Llamar la atención de mujeres y hombres inmersos en las más disímiles urgencias diarias, que transitan frente a paredes y muros percibiendo con despreocupación la aparición de acciones plásticas, es el motivo principal de su propuesta. Revalorar el significado como hecho artístico de tales obras al exponerlas en galerías, es un complejo proceso de extracción y enriquecimiento que va más allá de la variación del marco referencial, invita a todos y todas a ser partícipes de un acto de creación.

 

Las obras primarias en las cuales se inspira constituyen elementos de lecturas finales que las contienen superándolas y perpetuándolas. Las aparentes pérdidas de sus espacios iniciales y con ellos, de parte de sus referencias originarias, no suponen su anulación sino el hallazgo de nuevos códigos.

 

La propuesta de Verónik es vaciar en los lienzos de técnica mixta, primigenios graffitis que en su expresión inicial parecen compartir el haberse realizado bajo el signo de la urgencia: ya sea de tiempo, de costo (para otras latitudes) o en inusuales sitios expositivos donde fueron una vez abandonados a su suerte. Obras realizadas a la intemperie que afectadas por múltiples eventos desfavorables para su conservación han dejado su fisonomía, desde los meteorológicos hasta los humanos (contaminación, depredación, indiferencia e indolencia). Elementos que marcan un aparente desgarramiento de lo primario pero que captados en una nueva expresión logran replantear los nuevos signos añadidos a los originales impresos en las paredes. Totalidad que presenta inesperadas huellas en un conjunto que logra así encarnar la presencia de una contemporaneidad donde el tiempo ha reescrito subrepticiamente el original, convirtiéndolo en un enriquecedor testimonio de actualidad al añadirle matices que no por casuales dejan de ser reveladores.

 

Iskra Ravelo García

 

La obra de Iskra ha sido y continúa siendo una experimentación que se ciñe a las relaciones que se establecen con los objetos y con el medio,  otorgándole a la memoria una carga afectiva que genera la huella de lo secuencial, la incertidumbre del cúmulo y la rehechura. Propone una visualidad desde la fuerza expresiva del objeto como elemento portador del tiempo, de esos instantes eternos que no se pueden medir ni controlar. Trabaja con el tiempo no medido, con el tiempo vivido.

 

Intenta aunar piezas con marcada literalidad junto a otras que van de lo irónico  a lo abstracto. Todas expresan su vocación de hacer arte desde una perspectiva procesual, donde establece relaciones de diversas índoles. Cada una de sus piezas son instancias donde reflexiona sobre el arte, donde consume un tiempo en busca de un estado de fecundidad. Tanto el sonido, los objetos, el video o la fotografía están en función de su obra, de una idea, de su postura. Cada elemento que utiliza, funciona como intermedia.

 

“Tengo una idea y busco los instrumentos necesarios para llevarla a cabo, los que considere más efectivos para el concepto que quiero hacer funcionar. Esto se refleja en piezas como Umbral, donde la música fondea por sí misma a la pieza trayendo consigo una fuerte carga conceptual”.

 

“No tengo la intención de hacer música por mi cuenta, pero sí utilizarla si la idea lo reclama, así como muchos otros elementos a los que no tengo que inventarles una significación, ellos arrastran consigo su propia notoriedad. Muchas de mis piezas viven en un proceso de no final, algunas están dormidas esperando reaparecer en otro contexto, bajo otras circunstancias (Oda al Inutilísimo, Del Gris al Kitsch), son resultados de trabajo casi constante y que no avizoran un fin inmediato, viven aún un proceso de acumulación continuo, una materia prima difícil de encontrar pero a la vez casi inagotable. Está también el gusto o el interés en ocasiones - sin hacerlo un mal hábito - por piezas con cierto carácter aparentemente simplistas pero que se enfocan fundamentalmente en el proceso”.

 

Iskra presenta en esta ocasión El Sueño de la Razón, un video- animación que gira en torno a lo onírico y al increíble potencial creativo del subconsciente. Cada imagen da paso a una nueva alucinación e incesantes desatinos que transcurren en secuencias. “Intento explorar en el proceso de fabricación de la imagen, del pensamiento,  donde  cada elemento ofrece un análisis válido en las relaciones que se mantienen entre el cuerpo, el espíritu, el subconsciente y la experiencia. Esta pieza resulta una metáfora de estos ingredientes”.

 

Lluvia de estrellas (2014) de Janler Méndez Castillo y piezas de José Emilio Fuentes Fonseca (JEFF), intervienen en la propuesta Ecos Callejeros, una exposición colateral a la Bienal de La Habana que puede ser visitada en Open Studio: 9na entre 7ma y 114. Playa.  Igualmente puede contactar a los artistas a través del 52901115 (Verónica Guerra) y 53964274 (Iskra Ravelo).

José Emilio Fuentes Fonseca (JEFF) en Ecos Callejeros

Fotograma de El sueño de la razón, Iskra Ravelo

Ampárame, Verónica Guerra

Fuente: Cubarte