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Una cerveza belga por la rumba cubana
02December

Una cerveza belga por la rumba cubana

El 30 de noviembre de 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en una reunión del Comité Intergubernamental efectuado en Etiopía, reconoció a la rumba cubana y a la cerveza belga como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Para celebrar el tercer aniversario de ese acontecimiento se reunieron muchos amigos de ambas naciones en la Asociación Cultural Yoruba de Cuba.

Allí estaban varios representantes diplomáticos del Reino de Bélgica en Cuba, incluida la embajadora plenipotenciaria, Jehanne Roccas, y rumberos de la estirpe de Doisdado Ramos, director de Los Muñequitos de Matanzas; Jesús Abreu, fundador de Los Papines; Justo Pelladito, miembro de una insigne familia de rumberos; Chabela, primera mujer que tuvo un grupo de cajón; Andrés Jacinto Echenique, director del grupo Güiros de San Cristóbal, de Regla; además de Juliet Abreu y Armando Valdés El Loquillo, todos encabezados por la musicóloga Cary Diez, Premio Grammy Latino al Mejor Álbum Folclórico del Año 2001 como productora musical del disco La rumba soy yo, quien conversó con los presentes sobre la historia de esa manifestación en la Isla.

En la Asociación Cultural Yoruba de Cuba quedó demostrado una vez más lo que significa para la existencia misma de sus pueblos ambos patrimonios. No en balde el Comité Intergubernamental, conformado por veinticuatro países, declaró hace más de mil días: «La rumba cubana es una expresión del patrimonio oral e inmaterial donde coinciden con armonía la tradición y contemporaneidad; defiende el derecho a la diversidad cultural basada en el respeto mutuo; por su naturaleza integradora y diversidad cultural se convierte en una expresión de amplio alcance social. La riqueza del ritmo, la gracia y la sensualidad de los bailes y cantos y la alegría que transmite conecta con muchas personas, independientemente de su género, fenotipo, situación social o geográfica». Y al referirse a la cerveza belga expuso: «La diversidad del arte cervecero belga y la intensidad de esta cultura es parte integrante de la vida cotidiana y de los festivales del país, lo cual lo distingue de otros productores. Además son destacables los esfuerzos belgas para salvaguardar la cultura de la cerveza en términos de formación profesional, las medidas para combatir el consumo excesivo de alcohol, la preocupación por la protección al medio ambiente y la existencia de pequeñas cervecerías experimentales para los cerveceros aficionados».

Olga Rufins Machín, oficial nacional del Programa de Cultura y coordinadora del Portal de la Cultura de América Latina y el Caribe de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco, hizo una presentación general sobre el patrimonio inmaterial y el proceso de selección de sus exponentes. A continuación, Sonia Virgen Pérez, vicepresidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la República de Cuba, realizó una presentación del trabajo de la Comisión del Patrimonio Oral e Inmaterial en Cuba y de los exponentes cubanos propuestos o reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Por su parte, Jean Serge Dias de Sousa, consejero económico y comercial de Bélgica en Cuba, disertó sobre la cultura de la cerveza en Bélgica. Gracias a él supimos que en ese país de la Unión Europea, cuya superficie territorial es poco menos de la tercera parte del nuestro, existen un total de trescientas cuarenta y dos cervecerías, donde se expenden cientos de tipos de la refrescante bebida. Una sola de ellas le permitió a este reportero echar un paso en el concierto de rumba del grupo Obiní Batá con que cerró el jolgorio.