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Pan, trabajo y libertad: la propuesta más política de ARCO 2026
05March

Pan, trabajo y libertad: la propuesta más política de ARCO 2026

La artista afgana Kubra Khademi no habita su país natal desde mucho antes que Kabul cayera en manos de los talibanes. A ella la obligaron a exiliarse en Francia por represión a su arte desde 2015 y luego, en 2021 cuando la imposición del nuevo régimen silenció a miles de mujeres decidió transformar el lema con el que lucharon por alzar su voz “Pan, trabajo, libertad” en una serie tan provocadora como polémica.  

Después de pasar por la galería Anita Beckers Gallery de Frankfurt, Alemania en 2024, llega a ARCO Madrid 2026 como la propuesta más atrevida y política de la cita, a través de la galería Galerie Eric Mouchet. La muestra reúne varios retratos casi a tamaño real de mujeres en pie de acción. Sobre sus cuerpos, la artista ha inscrito repetidamente en pintura dorada la consigna.

Kubra Khademi
Kubra Khademi

Un grito nacido de las calles de Kabul

Khademi explica que el lema que atraviesa toda la serie surge directamente de las movilizaciones de mujeres afganas en 2021. “Cuando Kabul cayó en manos de los talibanes, en ciudades grandes y pequeñas las mujeres salieron a manifestarse. Su lema era ‘Pan, trabajo y libertad’”, dijo a Arte por Excelencias.

Sin embargo, aquel movimiento no tuvo la atención internacional que merecía:

“El mundo permaneció en silencio y nadie se hizo eco de lo que estaba sucediendo”, sentenció.

Esa sensación de abandono la llevó a escribir una carta abierta dirigida a figuras políticas internacionales como Angela MerkelHillary ClintonJacinda Ardern. En ella se preguntaba: “¿Dónde están estas mujeres? ¿Dónde está vuestra experiencia política? ¿Dónde estáis?”. Pero, la respuesta nunca llegó. 

Del silencio a la imagen

Justamente fue tal decepción su motor creativo para dar vida a esta serie: “La tristeza me empujó a hacer 

Pan, trabajo, libertad
Pan, trabajo, libertad

e la gente no solo tuviera que leer, sino que pudiera verlo”.

De ahí que optara por figuras erguidas y desnudas. Para Khademi la verticalidad encarna el espíritu de decisión, como un gesto de valentía. Y es que en las obras, las mujeres parecen abrir paso a la acción colectiva. Es el principio de las “las cosas cambiarán”. 

Mientras, la representación de la desnudez, busca eliminar barreras culturales y expresar libertad a todas las escalas:

“No hay ropa, no hay nada que nos divida. No son diferentes, son todas iguales. “No hay miedo, no hay vergüenza. Simplemente son ellas celebrando la alegría pura”.

Ante la vista de algunos espectadores asombra lo mismo con reacciones del estilo de “no quería verla así” hasta otros a quienes imaginarlas de esa manera les devuelve su dimensión humana. Para Khademi, ese choque es precisamente el punto de la obra. Sostiene que la sociedad tiende a olvidar que las figuras políticas “también tienen cuerpo” y “también tienen deseos”. 

Una visión distópica y política

La serie plantea también una lectura crítica del poder. Khademi considera que el mundo actual tiene rasgos distópicos: “Las mujeres tienen que hacer cosas que los hombres en el poder no quieren que hagan”. Es por ello que reivindica la autonomía femenina con una frase contundente: “No necesitamos a los hombres para existir”. De ahí que en lugar de hombres con armas o satisfaciendo el deseo sexual de la mujer, son ellas quienes lideran y protagonizan la lujuria. 

Sin embargo, el eje de la obra central es una reinterpretación del icónico cuadro “La libertad guiando al pueblo”, del francés Eugène Delacroix donde el escenario revolucionario se torna contemporáneo y feminista.

Khademi opta por el dolor como color predominante, y tampoco ha sido aleatorio:

“El texto es dorado porque el universo es dorado”, explica. Para la artista, funciona como “una redefinición de los valores” y también como “una apuesta por algo nuevo” y “una celebración del amor”.

Al menos de forma directa, las piezas aún no han llegado a los ojos de sus personalidades inspiración, sin embargo, la artista confiesa que le gustaría: “Espero que vengan”, dice. Más allá de la polémica o la provocación, su objetivo es esencialmente humanista. Al final, insiste, las figuras representadas —y quienes las interpelan— comparten la misma condición: “Son quienes son… Son humanos”.