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Flujos animados de una década
10May
Bienal de La Habana

Flujos animados de una década

Un viejo proyecto de la curadora, crítica de arte e investigadora Caridad Blanco de la Cruz acaba de tener su consecución con el lanzamiento en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, y como parte de la XIII Bienal de La Habana, del libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013), que en primera edición ha sido impreso en Málaga, España, con la ayuda de la embajada de ese país en Cuba, representada por Jorge Peralta, su consejero cultural.

Tal y como se lee en la solapa, el texto «convida a ver la animación de manera inclusiva, como expresión que trasciende el cine y que es estudiada desde el arte contemporáneo. El volumen reflexiona sobre el universo audiovisual cubano a partir de una perspectiva inédita, pues perfila —desde lo contextual— un concepto expandido de la animación como imagen temporal, cuyo avance ha sido potenciado por los nuevos medios tecnológicos y por su socialización».

Caridad es especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, y en su extenso currículo sobresalen la obtención en tres oportunidades (2000, 2012 y 2016) del Premio Nacional de Crítica de Arte Guy Pérez Cisneros, los Premios de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y de la Fundación Ludwig de Cuba en el Concurso Examen de Conciencia 1996, así como el Premio Nacional de Curaduría 2003 por el proyecto Maneras de inventarse una sonrisa, presentado por ella en la VIII Bienal de La Habana. Curadurías con su firma han podido visualizarse en Cuba, Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.

El profuso ensayo fue resultado de la exposición Las otras narraciones, que se realizara en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam en el año 2014, y así lo reseñó Jorge Fernández Torres, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes, quien hace un lustro estuvo al frente del Lam: «Caridad sabía que no podía quedarse solo en una exposición. Las exposiciones son muy buenas, son interesantes, las disfrutamos los que tenemos la oportunidad de ser testigos presenciales de un determinado acontecimiento, pero después, si no queda un libro, todo se pierde en el camino. Lo más importante fue su perseverancia, que es parte de su personalidad, de su naturaleza: luchó encarecidamente por que se hiciera este libro que hoy estamos disfrutando y que allana el camino a muchos de los jóvenes investigadores que vendrán detrás, porque Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003-2013) es un antes y un después».

La autora del libro destacó que la presentación en La Habana era una fiesta para el audiovisual cubano por haber conseguido su publicación con la colaboración de Banco Sabadell y de la Agencia Española de Colaboración Internacional. «Este libro es la memoria de un largo periodo de investigación que me ha revelado a la animación como una expresión abierta, expandida, una arista fecunda de la imagen en movimiento sobre la que llamo la atención desde el arte contemporáneo. Me interesa compartir un proceso que se dio en Cuba de manera puntual, pero desde una perspectiva en torno a las formas animadas que se desborda hacia lo universal. Socializar las particularidades de lo ocurrido en la Isla, así como poder dialogar en alguna medida con lo global en materia de animación independiente, es una posibilidad que solo ahora se abre. Los flujos de la imagen… es una singularidad en nuestro contexto y tal vez no sea solo el primer libro sobre la animación independiente en Cuba, sino también el primero a nivel hemisférico que aborda esta temática y se sostiene desde una rica praxis local».

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