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Un festival a la luz de La Habana
09August
Artículos

Un festival a la luz de La Habana

Los colores cálidos iluminan desde dentro la imagen con que el Festival de Teatro de La Habana dará, prácticamente, la bienvenida a la celebración del medio milenio de la ciudad que lo acoge desde 1980. Será el pórtico, como gran evento masivo entre el 19 y el 27 de octubre, de los tradicionales tres giros alrededor de la ceiba como ceremonia festiva del 16 de noviembre, día de fundación de la capital cubana.

Por esa razón la propia Habana será telón de fondo y escena viva. Pero también estamos en el año del sesquicentenario de que se unieran para siempre teatro y nación en los llamados Sucesos de Villanueva y la publicación de «Abdala» de José Martí, los días 22 y 23 de enero de 1869. Y es también el año del aniversario 60 de la Revolución.

Hechos e ideas que encarnaron en un fundador que habría cumplido 90 años en 2019. Por eso la décimooctava edición del Festival de Teatro de La Habana le estará dedicada a Vicente Revuelta. Y como resultado de su manera de ver y asumir el teatro nos planteamos el eje de esta cita: «Concepto. Técnica. Dirección». Tres etapas insoslayables en un verdadero proceso de creación.

Por ello se procedió, en esta ocasión, a una curaduría guiada por la permanencia de las líneas de creación que alimentaron a Vicente y por aquellas que, imaginamos, estarían en diálogo con él en la actualidad. Es decir, por el introductor de Bertolt Brecht en Cuba tendremos aquí al Berliner Ensemble, de Alemania, la mítica agrupación fundada por Brecht. Espectáculos de Argentina, Reino Unido, Puerto Rico, España, Brasil, Francia, República Dominicana, México, Ecuador, Suecia y Chile vinculan de distinta forma ese legado de Revuelta al arte del actor, a los procesos experimentales, a la animación de figuras, a los riesgos que se toman hoy en el derribo de fronteras artísticas para las presentaciones escénicas.

En ningún caso dicha selección excluye una visión amplia de la diversidad del rostro del teatro actual en Cuba y el mundo, tan asumido en esa variedad por los intereses de nuestros públicos. Aunque dicho arco será dado mediante una selección pequeña, en aras de señalar calidades y valiosas apuestas tanto internas como externas, incluyendo varias experiencias protagonizadas por creadores cubanos residentes fuera del país e invitados de distintos países a intervenir fuera de la programación escénica.

Como siempre, el segmento teórico y pedagógico se puede catalogar como otro festival dentro del propio evento. Mesas sobre la obra de Vicente Revuelta, de Berta Martínez, paneles sobre los caminos actuales del teatro en América Latina y Europa, conferencias ―como la central, que pronunciará el peruano Miguel Rubio, director fundador de Yuyachkani―, presentación de novedades editoriales en torno a las artes escénicas, así como exposiciones de fotografía y diseño gráfico y escénico. También una buena cantidad de talleres y encuentros prácticos que aportarán los integrantes de cada una de las agrupaciones invitadas, más diálogos abiertos con el público y la crítica al término de alguna de las funciones de cada grupo. Y programaciones paralelas de otras iniciativas cubanas e internacionales que serán notificadas en el programa general del festival.

En definitiva, un gran escenario de encuentros con insistencia en perfiles profesionales que son menos habituales en Cuba. Para que creadores y espectadores sean partícipes de nuevos estímulos de cara al futuro.

Un porvenir hoy ensombrecido por los nuevos tambores de la guerra y el odio que se traducen en violencia, discriminación y pobreza estructurales. El teatro, con su vocación de resistencia, es idea y alegría, fuerza y fiesta, comunidad y diálogo. Pero cómo traducir intereses y preocupaciones al servicio del espectador con la efectividad de los recursos expresivos del presente. He aquí también la cuestión técnica que nos obliga a pensar y actuar.

Así, con convicciones e interrogantes esperamos en La Habana a nuestros invitados. Guiados ―desde su fundación en 1980― por el pensamiento de José Martí «En teatro, como en todo, podemos crear en Cuba», que igual aquí quiere decir humanidad, el Festival de Teatro de La Habana aspira a ser intersección para el encuentro por un mejor teatro que logre estremecer las conciencias del mundo.

En La Habana amarilla y roja que destaca en medio de una amplia paleta cromática, diseño de David Alfonso, nos vamos a encontrar en un festival pequeño, pero grande.