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Andrea Canepa lleva a Madrid una exposición donde el cuerpo se convierte en memoria
06May

Andrea Canepa lleva a Madrid una exposición donde el cuerpo se convierte en memoria

Del 28 de mayo al 23 de julio de 2026, Bombón CRISIS, en Madrid, presenta Salto, giro, cadencia, trance, una exposición individual de la artista peruana Andrea Canepa. La muestra reúne obras de nueva producción, dos esculturas móviles, una serie de mosaicos y un texto escrito por la propia artista para pensar el movimiento como una forma de memoria, resistencia cultural y persistencia.

El punto de partida es el zumbayllu, el trompo mágico y zumbador que aparece en Los ríos profundos, de José María Arguedas. En la novela, ese objeto no es solo un juguete: funciona como una vía de conexión entre sonido, materia, espíritu y mundo andino. Canepa recoge esa imagen y la lleva al terreno del arte contemporáneo para pensar el giro como una forma de equilibrio inestable, un cuerpo que se sostiene precisamente porque no deja de moverse.

Ese desplazamiento es clave para entender la exposición. Aquí el movimiento no aparece como gesto decorativo, sino como una manera de activar memoria. El trompo gira, vibra, insiste. Y en esa insistencia se abre una lectura sobre aquello que sobrevive no desde la quietud, sino desde la transformación constante.

Movimiento, trance y resistencia cultural en la obra de Andrea Canepa

Salto, giro, cadencia, trance establece también un vínculo con el Taki Onqoy, movimiento religioso de resistencia anticolonial surgido en los Andes en el siglo XVI. Su nombre suele traducirse como “enfermedad del canto” o “enfermedad danzante”, pero detrás de esa expresión hay una idea mucho más profunda: frente a la violencia colonial y la destrucción de las huacas, el cuerpo se convirtió en territorio de rebelión, trance y memoria.

Desde esa referencia, Andrea Canepa no plantea una reconstrucción histórica ni una lectura folclórica. Su interés está en cómo ciertas fuerzas culturales permanecen, se reorganizan y vuelven a aparecer. Cantar, bailar, girar o entrar en trance no son aquí acciones menores, sino formas de afirmar que aquello que se creyó vencido sigue vivo.

Las esculturas móviles, los mosaicos y el texto que integran la muestra funcionan como partes de una misma investigación. En ellas, el giro aparece como una forma capaz de generar continuidad y cambio al mismo tiempo. La materia se mueve, el cuerpo responde, la memoria insiste. Lo que se propone no es una imagen cerrada, sino una estructura en tensión.

El trabajo de Andrea Canepa se ha desarrollado durante años en el cruce entre arte, sociología, historia y antropología. Desde ese lugar, la artista explora cómo los sistemas visuales, espaciales o simbólicos moldean nuestra forma de comprender la realidad. En esta exposición, esa investigación se concentra en una imagen sencilla y poderosa: un cuerpo que gira para seguir en pie.

La trayectoria de Canepa refuerza esa lectura. Formada en Bellas Artes en Lima y Valencia, y con un máster por la Universidad Politécnica de Valencia, ha desarrollado proyectos y residencias en instituciones internacionales como Gasworks, Jan Van Eyck Academie, Cité des Arts, Matadero Madrid, Tokyo Wonder Site, Beta Local, la Academia de España en Roma y la Fundación Carasso, entre otras.

Sus exposiciones individuales recientes se han presentado en espacios como el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía, el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, el IVAM, el MSU Broad Museum, De Appel, Casal Solleric y el Instituto Cultural Peruano-Americano en Lima.

En Salto, giro, cadencia, trance, esa investigación adquiere una dimensión especialmente física. El cuerpo no es solo tema ni representación, sino lugar donde se deposita la memoria. La exposición recuerda que algunas formas de resistencia no se conservan únicamente en archivos o monumentos, sino en el ritmo, en la vibración y en aquello que sigue moviéndose cuando todo parecía detenido.