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McDonald’s lleva las historias de amor del Thyssen al Orgullo 2026 en una carroza de Okuda
24June
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McDonald’s lleva las historias de amor del Thyssen al Orgullo 2026 en una carroza de Okuda

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza volverá a recorrer las calles de Madrid durante el Orgullo 2026, pero no lo hará mediante una reproducción convencional de sus cuadros. Su colección se transformará en color, geometría y movimiento sobre una carroza diseñada por Okuda San Miguel e impulsada por la colaboración entre el museo y McDonald’s España.

La alianza, presentada bajo el lema El arte que nos une, sitúa frente a frente dos mundos que rara vez comparten escenario: una de las principales colecciones pictóricas de España y la cultura visual, popular y efímera de un desfile multitudinario. El verdadero interés del proyecto no está únicamente en ver el nombre de una marca junto al de un museo, sino en descubrir cómo obras creadas entre el Renacimiento y el siglo XX pueden ser reinterpretadas para circular por el espacio público.

La carroza se inspirará en Amor diverso, el recorrido temático del Thyssen que propone nuevas lecturas sobre el deseo, la identidad, el género y las relaciones afectivas presentes en la historia del arte. El encargado de trasladar esas historias al lenguaje contemporáneo será Okuda, conocido por sus estructuras geométricas, sus figuras fragmentadas y el uso de colores intensos.

¿Qué obras del Thyssen inspirarán la carroza de Okuda?

Amor diverso, concebido por Ignacio Moreno Segarra y María Bastarós, no incorpora pinturas nuevas a la colección. Su aportación consiste en cambiar la mirada sobre cuadros que llevan años expuestos, pero cuyos significados relacionados con las identidades y los deseos no normativos quedaron durante mucho tiempo relegados por la historiografía tradicional.

El itinerario avanza desde los maestros antiguos hasta el arte moderno y reúne obras de artistas como Bronzino, Valentin de Boulogne, Giambattista Tiepolo, John Singer Sargent y Francis Bacon. Las biografías de los creadores, la iconografía y las relaciones entre los personajes permiten construir un relato diferente al que suele acompañar estas pinturas.

Una de las piezas centrales es La muerte de Jacinto, realizada por Tiepolo hacia 1752-1753. El cuadro representa la historia de Apolo y Jacinto, el joven mortal del que se enamoró el dios. Tras su muerte accidental, su sangre habría dado origen a la flor que lleva su nombre.

Tiepolo actualizó el mito clásico para acercarlo a su propio tiempo. En lugar del disco presente en la narración antigua, pintó una raqueta y una pelota de pallacorda, un juego practicado en las cortes europeas. La pintura fue concebida como un canto al amor entre dos hombres, aunque durante mucho tiempo su dimensión afectiva permaneció en segundo plano frente a la lectura mitológica.

El recorrido incluye también el Retrato de un joven como san Sebastián, de Bronzino; el David de apariencia andrógina pintado por Valentin de Boulogne; el retrato de la duquesa de Sutherland de John Singer Sargent, y el Retrato de George Dyer en un espejo, inseparable de la compleja relación sentimental entre Francis Bacon y su modelo.

Okuda no reproducirá necesariamente estas pinturas de manera literal. Su trabajo consistirá en extraer formas, símbolos y relatos para construir una intervención con identidad propia. La geometría multicolor que caracteriza su obra parece especialmente adecuada para un contexto en el que la imagen debe percibirse en movimiento, a distancia y entre miles de personas.

¿Puede una carroza del Orgullo convertirse en una obra de arte?

Una carroza comparte elementos con la escultura, la instalación, la escenografía y la performance. Se diseña para ocupar un espacio concreto, interactuar con el público y existir durante un tiempo limitado. Su condición efímera no reduce necesariamente su valor artístico, aunque sí transforma la manera de contemplarla.

A diferencia de una pintura protegida dentro del museo, una carroza avanza entre música, cuerpos, luces y ruido. No puede observarse durante horas ni volver a encontrarse exactamente igual al día siguiente. Su imagen se construye mientras circula y termina extendiéndose a través de fotografías y vídeos realizados por quienes asisten al desfile.

Para el Thyssen, la experiencia tampoco es completamente nueva. En 2024, el dúo artístico Los Bravú reinterpretó Carrera libre de caballos, de Théodore Géricault, para crear la carroza de #VersionaThyssen que participó en el Orgullo de Madrid.

La elección de Okuda en 2026 da continuidad a esa voluntad de sacar la colección de sus marcos sin mover físicamente los originales. El museo no presta sus cuadros al desfile, sino que permite que otro artista los lea, los transforme y los devuelva a la ciudad mediante un lenguaje diferente.

Ese desplazamiento es especialmente significativo en un museo. Las instituciones dedicadas a la conservación suelen proteger los objetos del cambio, mientras que el arte efímero acepta desde su origen que desaparecerá. La carroza establece un puente entre ambas concepciones: parte de obras históricas destinadas a permanecer, pero las convierte en una experiencia que solo podrá vivirse plenamente durante unas horas.

¿Qué papel tiene McDonald’s en el proyecto del Museo Thyssen?

McDonald’s España impulsa la colaboración y convierte la carroza en el eje de su campaña para el Orgullo 2026. Personal de la compañía perteneciente al colectivo LGTBIQ+, junto con representantes de la Red Empresarial por la Diversidad e Inclusión LGBTI, estará presente en la carroza oficial del museo.

Su participación no termina en el desfile. La compañía colabora también en la vigesimosexta edición de #VersionaThyssen, el programa con el que el museo invita a jóvenes de entre 16 y 35 años de cualquier parte del mundo a reinterpretar libremente obras de la colección mediante pintura, ilustración, fotografía, vídeo u otras disciplinas.

En esta convocatoria pueden versionarse seis pinturas, entre ellas La muerte de Jacinto, de Tiepolo; David con la cabeza de Goliat y dos soldados, de Valentin de Boulogne; Retrato de Madame Bouret como Diana, de Jean-Marc Nattier; y Love, Love, Love. Homenaje a Gertrude Stein, de Charles Demuth.

Las propuestas pueden publicarse en Instagram hasta el 5 de julio. El programa concederá tres primeros premios de 1.000 euros y tres segundos de 500, y culminará el 17 de julio con una celebración nocturna en el museo. Durante el encuentro, las versiones seleccionadas se proyectarán junto a los cuadros originales en las salas en penumbra.

Esta continuación es importante porque evita que la colaboración quede reducida a una imagen publicitaria de un solo día. La carroza de Okuda será la parte más visible, pero #VersionaThyssen permitirá que otros creadores respondan a las mismas obras y generen nuevas interpretaciones.

La presencia de McDonald’s debe leerse, por tanto, como la de una empresa que financia y amplifica una acción cultural, sin confundir su papel con la autoría artística. El contenido procede de la colección del Thyssen, la reinterpretación principal corresponde a Okuda y la marca facilita que ambas dimensiones lleguen al desfile y continúen después mediante el programa dirigido a jóvenes.

Durante el Orgullo de Madrid 2026, los cuadros permanecerán dentro del museo, pero algunas de las historias que contienen recorrerán la ciudad. Convertidas por Okuda en formas, color y volumen, abandonarán temporalmente el silencio de las salas para entrar en uno de los escenarios más vivos de Madrid.

La verdadera fuerza de la iniciativa no es sacar el museo a la calle como una consigna promocional, sino demostrar que una pintura de hace varios siglos todavía puede cambiar cuando alguien aprende a mirarla desde el presente.